Un equipo ganador: el CEO y sus colaboradores

Por: Alfredo Guillermo Della Puppa -

¿Por qué cuando se trata de tomar una decisión financiera, cualquier organización despliega su mayor astucia? Y ¿por qué cuando se toman decisiones sobre las personas que integrarán una organización, no se hace lo mismo?

La contradicción existe. La elección del director general de una compañía puede ejercer el mismo impacto tanto en la rentabilidad general, las utilidades como en la cotización de sus acciones.

El éxito de los grandes conductores se esconde, además, en su capacidad elegir a las mejores personas para conformar su equipo. Sin embargo, la mayoría de las veces éste proceso pasa inadvertido y carece de herramientas sólidas para realizar la selección de recursos humanos, dando lugar a la improvisación de métodos simples de selección, que determinan la creación de un Equipo Mediocre. Por eso, las organizaciones que logren resolver este rompecabezas van a sobresalir y triunfar

Encontrar, reclutar, contratar, promover y retener a los talentosos para cada trabajo, no es una simple tarea y necesita de profesionales. Dada esta situación, lo primero que debemos tener en cuenta es que las competencias que agregan valor en los ejecutivos de alto nivel suelen encontrarse entre las habilidades intangibles (como ser: la capacidad de colaborar, desarrollar personas, liderar equipos y gestionar el cambio); cuestiones que son mucho más complicadas de evaluar que otras, como el coeficiente intelectual o los conocimientos en un campo determinado.

Por otra parte, si intentamos evaluar a una persona de forma adecuada, es indispensable evitar los prejuicios y a agregar a todas las competencias detectadas un dato adicional: su desempeño ante el contexto actual.

Tampoco debemos olvidar que reconocer a tiempo una mala decisión de elección puede evitar grandes inconvenientes. No es de extrañar que una persona siga justificando sus acciones o culpando a otros, si la compañía se viene abajo.

A su vez, no olvidemos que al momento de evaluar candidatos se ponen en juego las emociones nos afectan a cada uno, en relación con las otras personas.

Ahora bien, una vez elegido el ejecutivo más importante de la compañía, la gran tarea será cuidarlo. Pero, ¿cómo podemos lograr este objetivo?

Hay que armarle su equipo. La naturaleza nos enseña que el lugar más seguro para sobrevivir es el centro de la manada. En un proceso de selección y conformación del equipo de conducción, no podemos tomar decisiones torpes. Los grandes directivos se rodean con gente de talento, sin importar si ellos los eligen o les son ofrecidos.

También, brindarle asesores que, seguramente, en su especialidad saben más que él. Sin embargo, en la toma de decisión, ese saber se conjuga con el saber que le proporcionan los otros asesores. Es importante y de gran ayuda el tener especialistas cerca; personas que te puedan orientar y complementar en tus habilidades siendo capaces de ayudarte y orientarte en formular tu plan.

El capital humano estratégico viene dado por las capacidades que una persona ha desarrollado, la llave del liderazgo está en la comunicación efectiva de una idea, ésta es una habilidad que se tiene o no se tiene.

Asimismo, no debemos olvidar que conducir a los mejores requiere de iniciativa e innovación constantes. Pero si su iniciativa no es advertida, fracasará, por ello cada conductor que se digne de tal, debe saber extraer verdades de sus asesores expertos, como así también transmitirles a ellos “su idea” convenciéndolos, y convenciendo también al resto de las personas que sea necesario.

Es muy relevante, inculcarle estas tres palabras: ESCUCHAR, ENTREVISTAR y PRESENTAR. Esto se debe a que estas simples acciones son la esencia de la vida de todo CEO y por ello deben adquirir una maestría en ellas. Manejar equipos de trabajo, así como intentar comprender la complejidad del ser humano y sus relaciones, acercará  al CEO, lo más rápido posible, al éxito esperado.

Los verdaderos líderes son aquellos que pueden anticiparse al futuro y prever la más amplia variedad de necesidades. En lugar de ser bomberos que apagan los incendios del presente, han de ser constructores que proyecten la organización hacia el futuro.

En conclusión, las organizaciones deben buscar a personas que compartan sus valores e implementar un modelo de evaluación exhaustivo, para que en los cargos altos se privilegie la experiencia y la inteligencia emocional (el modo en que nos relacionamos con nosotros mismos, y con los demás) y, en posiciones más bajas, se tenga en cuenta el potencial de cada individuo, con miras a promover internamente su desarrollo profesional y personal.

Muchas compañías no invierten lo suficiente en la selección de candidatos y se rigen por métodos arcaicos, reduciendo directamente la posibilidad de dar con la persona indicada para cada puesto.

Evaluar y seleccionar personas es una ciencia que se aprende y se puede mejorar. Desde nuestro ejercicio profesional estamos dispuestos a ayudarlos en ésta línea.


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