Llegada del 2015: ¿Con actitud?

Por: Vanesa Andrea Lucarelli

El 2015 está tocando nuestras puertas, ya sentimos su vibración y ¿Cómo lo queremos recibir? ¿De qué manera?

Es probable que un porcentaje de personas esté esperando con ansias que finalice este 2014 y otro porcentaje se sienta agradecido por las cosas que vivió durante este ciclo. Sea cual fuere del lado en donde te encuentres, lo cierto es que el año nuevo se nos aproxima a todos y tenemos ciertas expectativas puestas en este nuevo comienzo.

La llegada de un nuevo año se nos presenta como una nueva oportunidad, ¿Para qué? Para renovar nuestras energías, para posicionarnos bien sobre nuestros pies, para mirar de una manera real los logros alcanzados a nivel personal y profesional y poder disfrutar de ellos, es una nueva oportunidad de hacer amigos, de recuperar nuestra fuerza interior, de aprender, de dar y hacer el bien, de perdonar y perdonarnos, de agradecer y especialmente una nueva oportunidad de ser felices.

Una de las frases de la canción que acompaña el presente artículo expresa: “Y los sueños verdaderos se hacen realidad, ¿Por qué yo no puedo?”. Para reflexionar.

Cada persona es única e irrepetible, así como también cada relación, cada vínculo, cada familia y cada situación que experimentamos en toda área de nuestra vida. Del modo como empecemos el año va a depender solo de nosotros. Quizás nos sintamos agobiados por tanto trabajo o desmotivados por no encontrar el empleo que queremos, o quizás estemos muy estresados de manera tal que hasta nuestro físico nos esté llamando la atención. Sin embargo, no desatendamos los nuevos aires de este comienzo de año. Depende de nosotros que ese aire se transforme en viento, huracán o sea un aire puro solo con oleadas esperables.

Al decir que depende de nosotros la manera en cómo recibamos el año y nuestro tránsito en él, hablamos en gran parte de nuestra ACTITUD. La misma se entiende como aquella competencia que está ligada a la forma en que la persona se adapta de manera activa a su entorno, es la disposición del ánimo exteriorizada de algún modo y se presenta como la consecuencia de un proceso cognitivo, afectivo y social.

Por lo tanto, resulta necesario que seamos personas capaces de contar con esa competencia. Hoy en día, por citar un ejemplo, en una situación de entrevista de trabajo de nada sirve tener el mejor promedio en la carrera, haber realizado numerosos cursos de capacitación si no tenemos actitud, si no nos presentamos con seguridad y confianza en nosotros mismos. Y no solo en una situación de entrevista, la vida misma en todos sus planos requiere de personas con actitud para enfrentar la cotidianeidad y resolver aquello que se presente como conflictivo.

Con actitud, somos nosotros mismos quienes debemos darnos el empujón necesario para despedir el año de la mejor manera y recibir el 2015 con sabiduría: hoy no somos los mismos que ayer, y mañana: 1º de enero seremos mejor que hoy.

Brindemos por la actitud de cada uno y para que nuestros sueños se cumplan.

¡¡¡Feliz 2015 para todos!!!


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