TRABAJAR no tan sólo es TRABAJO

Por: Alfredo Guillermo Della Puppa

Nuestro trabajo cotidiano se desarrolla en diferentes instituciones. Los hombres ponemos en marcha en las instituciones, además de nuestra fuerza laboral una serie de mecanismos de defensa ante la complejidad de lo real.

Una institución, organización en la que trabajamos, se funda en base a un conjunto organizado y reglado en el amplio campo de las relaciones sociales, dentro de toda la estructura organizativa, se organizan también algunos funcionamientos institucionales atípicos en los que se localiza lo que no puede inscribirse en otra parte.

El desayuno compartido, el cigarrillo en el sector de fumadores, el break para el almuerzo, es un espacio institucional no reglado, un espacio que se hace lugar en nuestra vida humana organizada llamada trabajo. Sin embargo, no todo espacio institucional responde a las regulaciones que impone la institución (la cena de los viernes por ejemplo).

La simbolización es un proceso personal que da estructuración individual y sentido, que se desarrolla en nuestro aparato psíquico individual, y que se relaciona con cada experiencia, circunstancia o situación vivida, que siempre deja elementos sin elaborar, y que nos permite ir estructurándonos. Ahora bien cuando quedan algunos elementos sin elaborar, están latentes de estructuración y sentido, están “depositados” o “sostenidos” para luego poder ser tratados, estos elementos sin elaborar, significantes congelados, enigmáticos, rudimentarios, sobre los que no operó un trabajo de simbolización, los llamaremos resto o desecho; y estos restos o desechos que no pudieron ser contenidos, deben ser alojados en algún lado, porque lo que no se retiene, no se recuerda.

trabajar no sólo es trabajo foto 2El intersticio, es ese espacio pequeño entre dos cuerpos o entre dos partes de un mismo cuerpo, también hay intersticio en nuestro trabajo, en las organizaciones, en las que pasamos muchas horas de nuestras vidas. Ese resto o desecho se aloja en esos espacios intersticiales. Éste es un procedimiento psíquico que se repite en las diferentes estructuras sociales, y solo se expresa grupalmente.

En nuestra vida cotidiana como persona, social e histórica, no podemos obviar esta realidad, ni desconocer que las instituciones son y han sido constructoras de nuestra subjetividad, el trabajo y el lugar en el que lo desarrollamos también lo hace.

Comprender e identificar nuestro paso por las instituciones, en las que hemos sido, o somos actualmente parte, sirve para detectar los innumerables ejemplos de espacios intersticiales. En todas y en cada una de las instituciones por las que pasamos podemos reconocer, no sólo su existencia, sino nuestro uso de los mismos.

Muchas veces, hemos visto como desde las instituciones mismas estos espacios son descalificados por sus miembros, y no llegan a darle el sentido potencial que posee el mismo. La participación de estos espacios para muchos, es como el de una reunión de “liberación”.

En definitiva: este espacio institucional no institucionalizado, ni reglado como lugar, ni con una tarea específica, ofrece y propicia para gran parte de los trabajadores bienestar, por consiguiente, es el lugar que debemos considerar como existente y cuidarlo ya que desde allí , nos aporta salud.


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