Trabajar en RED

Por: Alfredo Guillermo Della Puppa

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La conectividad, la asociatividad, la producción colaborativa y la capacidad de integrar conocimientos diversos están gestando una revolución en la forma en que pensamos y nos relacionamos, generando nuevos escenarios, nuevos desafíos y nuevos valores.

En tiempos de big data, desaparecen las fronteras y los modelos de pensamiento puramente lineales colapsan. La dinámica de las redes vivas está dejando obsoletos los programas educativos, los modelos clásicos de motivación y liderazgo, y las formas tradicionales del management.

Hace falta comenzar a pensar en red y aquellos que tienen la responsabilidad de coordinar proyectos culturales, económicos y sociales no pueden prescindir de los saberes emergentes que están transformando nuestro modo de vivir y trabajar.

Hemos cambiado nuestra forma de consumir y estamos pasando de una economía de la posesión a una economía del acceso. Este nuevo modelo mental económico se basa ahora en las personas y ya no en los recursos. Los activos de las empresas se encuentran ahora dentro de la misma compañía. Entonces para poder hablar de recursos como el talento, debemos encontrar: ¿Qué hace que cualquier recurso atraiga la necesidad de su acceso? Por tanto, la economía colaborativa se basa en transacciones que se realizan con o sin ánimo de lucro entre particulares a través de plataformas, que pueden ser digitales o no digitales.

Este modelo mental se retransmite y tiene continuidad entre las redes neuronales, las redes del pensamiento, las de las organizaciones y las redes sociales mismas.

Las personas aportamos a las redes nuestro talento descripto en la variedad de los modelos mentales que tenemos, nuestro modo singular de conectividad entre ideas de diferentes campos del conocimiento y también los lazos humanos que vamos creando en cada una de nuestras actividades.

menteenredLa gran fuerza de la economía colaborativa es la eficiencia, ya que somos capaces de producir mejor, sin necesidad de obtener más recursos para producir más. La gestión del conocimiento o del talento también es relevante para la economía colaborativa entendiendo por relevante que produce mejores resultados.

No todas las personas estamos naturalmente dotadas para movernos con agilidad y eficiencia en las redes, esa potencialidad puede ser activada a través del entrenamiento. Y esta es una cuestión generacional los inmigrantes digitales, tenemos una mayor tendencia al pensamiento lineal y asimétrico, por lo que ofrecemos mucha resistencia a lo horizontal y convergente.

La ciencia de las redes tiene su origen en las matemáticas, fue desarrollada por la física y se aplica en el estudio de grupos y sociedades, ante la visualización de necesidades comunes, planifican y detectan objetivos comunes y se ponen en la tarea común de resolver el obstáculo.

Los lazos formales y denominadores comunes generan orden y coordinación de esfuerzos, dan consistencia a la red. Y cuando aparecen los lazos informales azarosos, éstos agregan densidad y dinamismo, capitalizando la diversidad y otorgándole flexibilidad y expansión.

En general, las personas que promueven la formación de redes laborales, comunitarias o sociales, poseen naturalmente mentes en red. Pero a veces, en los intentos de organizar y consolidar proyectos e ideas, las redes se fosilizan, perdiendo agilidad y capacidad de expansión. Se hacen jerárquicas (asimétricas) o se transforman en círculos cerrados (impermeables).

¿Dónde podemos ver el pensamiento en red? En la sociedad misma, ya no existe ese trabajo que uno encuentra y le sirve para toda la vida. Ahora se habla del crecimiento del freelance, algo que viene impulsado claramente por las diferentes crisis económicas, y ahí la economía colaborativa sirve para generar ingresos de otras maneras. Manteniendo buenos vínculos con nuestros anteriores colaboradores, destacando el pensamiento individual y colectivo de los anteriores colaboradores, nutriendo nuestra capacidad de generar redes humanas activas y productivas, de este modo se activan la creatividad, la colaboración creativa, la innovación, los liderazgos inspirados e inspiradores y el desarrollo sostenible.

En este nuevo escenario, pensar y trabajar en red ya no es sólo una opción, sino una necesidad vital para ser protagonistas y no víctimas de los grandes cambios. Necesitamos otros talentos, otros recursos y otros valores para ser capaces de navegar y transformar estos escenarios tan complejos como inciertos.


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