ESCRITURA y las NUEVAS TECNOLOGÍAS!

Por: Gabriel Chapu Díaz

escribirHoy buena parte de la comunicación entre personas fluye a través de la comunicación escrita en un medio digital, ya sea mediante Twitter, e-mail, blogs, chat o Facebook, por nombrar solo algunos medios. Más allá de las reglas que impone cada una de estas plataformas, reinan dos características, que se aplican (con variaciones) a todas ellas: el uso de las abreviaturas y la inmediatez en el acto de la escritura y de la lectura que permite el texto digitado, compartido en forma instantánea, alejado del texto manuscrito (con lo que esto implica). Todo esto, condimentado con emojis, GIF animados y más.

“Esta inmediatez es una de las características de la época en que vivimos, e implica que hay una demanda de respuesta del otro que debe ser ante todo veloz y precisa; esto exige que mi mensaje sea lo más acotado posible. Por esto, los usuarios apelan con más frecuencia al uso de abreviaturas, símbolos e incluso a la ausencia -en algunos casos- de los signos de puntuación”, describe la psicóloga Paula Márquez.

En este contexto, Karina Galperin, profesora de Literatura de la carrera de Historia de La Universidad Torcuato Di Tella, destaca que “estamos en una época en donde se escribe más que en ninguna otra. Además, esta práctica se está dando fuera de las instituciones, es decir, fuera de la instancia de corrección”.

MÁS, PERO NO PEOR

A pesar de los errores ortográficos que comenten usualmente los usuarios en las redes sociales, y las teorías que hablan sobre un empobrecimiento del lenguaje, según algunas investigaciones, tales suposiciones estarían infundadas. En ese sentido, un estudio realizado en la Universidad de Alberta, en los Estados Unidos, encontró que lenguaje que se utiliza normalmente en los mensajes instantáneos y correos electrónicos no afecta la ortografía de los chicos.

escribir1La investigación, basada en 40 estudiantes de entre 12 y 17 años, encontró que los adolescentes que tenían buena ortografía en el ámbito educativo la conservaban en sus mensajes instantáneos, y a su vez, aquellos con mala ortografía en el aula, tampoco escribían bien en los mensajeros.

“Una solución a esta situación podría ser aggiornando la ortografía al máximo, de modo tal que la lengua sea más eficaz y eficiente. En definitiva, que las reglas ortográficas seas pocas, claras y sin excepciones. Por ejemplo, que no haya letras mudas (como la h) o evitar la superposición de letras (como sucede con la v y la b)”, opina Galperin, y acota: “En las redes sociales la escritura fluye con mucha libertad, de todos modos; mientras que en Twitter hay más sanción con respecto a los errores ortográficos porque se trata de un espacio público, en WhatsApp la gente es más espontánea”.

Leer en un mundo de varias pantallas

Por otra parte, un estudio realizado por la Universidad de Stanford, en los Estados Unidos, realizado entre 2001-2006 en base a 15.000 escritos de alumnos universitarios, incluyendo ensayos, sesiones de chat, e-mails, actualizaciones en redes sociales y apuntes, encontró que mientras que para las viejas generaciones escribir era una actividad escolar, cuya frecuencia disminuía con el paso del tiempo, excepto que la persona tuviera un trabajo que implicara escribir, hoy en día tanto jóvenes como adultos escriben mucho más que sus antecesores, debido sobre todo a que la comunicación en las redes sociales.

UN LÉXICO PARA CADA CONTEXTO

“Contrariamente a lo que muchos creen, los estudiantes que formaron parte del estudio reconocen el contexto comunicacional y utilizan lenguajes y estilos diferentes según corresponda para la ocasión”, afirmó Andrea Lunsford, directora del programa de escritura y retórica de esa Universidad. Además, según la investigadora, “los jóvenes tienen mayor conciencia que sus predecesores de que escriben para alguien y de que su escritura genera un efecto”.

Márquez también indica que no hay un empobrecimiento en el lenguaje, sino que a través de los medios sociales manejamos otro código para comunicarnos. “Es lo mismo que sucede cuando enviamos una carta formal o un mensaje a un amigo: el código que utilizamos en cada caso es diferente, pero no más pobre. A su vez podemos ver que los niños o adolescentes, cuando se comunican de este modo, no presentan diferencias significativas en relación a cuando se encuentran y conversan cara a cara. Es decir que el lenguaje es el mismo, pero expresado de manera distinta”. Más allá de los errores ortográficos, el uso de emoji y de las abreviaturas, “en líneas generales, cada usuario maneja más de un sistema de comunicación digital, por eso debe adaptar su escritura a la reglas que impone cada uno -dice Galperín-. Este fenómeno es muy saludable, porque las personas deben manejar distintas lógicas de distintos códigos, y esto les permite desarrollar numerosas capacidades expresivas”.


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