El arte de dirigir equipos

Por: César Jiménez

Todos sabemos que no siempre resulta fácil ser el que manda.
Aunque en el ámbito profesional un ascenso normalmente sea considerado una buena noticia, a menudo el nuevo puesto conlleva adquirir responsabilidad sobre el trabajo de otras personas dentro de la misma organización.

Y no siempre es fácil asumir esa tarea.

Porque una cosa es mandar, y otra muy distinta liderar.

Al jefe se le obedece porque normalmente es el dueño, el que paga o el que puede hacer que no estemos ahí el mes que viene.

Y en cambio al líder se le sigue porque se cree en él, y para conseguirlo se habrá tenido que ganar nuestra lealtad y confianza previamente. Pero…¿esto cómo se consigue?

Porque en ocasiones una persona que cumple perfectamente con su trabajo puede encontrarse de repente convertida en responsable de un equipo de trabajo, y esta nueva situación no siempre resulta sencilla de llevar.

Seguro que todos conocemos gente muy preparada para su profesión pero que carece completamente de dotes de liderazgo, con lo que la decisión de ponerla al mando de un equipo pudiera convertirse en un error mayúsculo, tanto para la persona elegida como para los integrantes de su nueva área de responsabilidad.

Si queremos tener éxito en nuestra nueva posición profesional, tendremos que desarrollar algunas habilidades y competencias que nos resultarán imprescindibles si queremos ganarnos la implicación de nuestro equipo y afianzar el liderazgo vinculado a nuestro nuevo cargo:

Lo primero antes que ninguna otra cosa: el líder debe dar ejemplo… ¡siempre! No podemos pretender que nuestro equipo se implique, trabaje identificado con la empresa o el proyecto abordado si nosotros mismos no lo hacemos.
Saber escuchar a los demás es algo que siempre nos aportará cosas positivas: el jefe no siempre tiene la razón, por muy alto que sea su cargo. Contar con la opinión de cada miembro del equipo nos permitirá disponer siempre de la mayor y mejor información, y aprovechar al máximo el potencial de cada uno.
Cumplir los compromisos adquiridos: no hay nada que deteriore más la imagen de un directivo que el incumplimiento de un compromiso adquirido con un integrante de su equipo. Si queremos ganarnos su confianza deberemos ser honestos y coherentes con lo que prometemos. No hay fidelidad ni lealtad sin compromiso.
Valorar el trabajo de todos: ¿a quién no le gusta sentirse apreciado y valorado en lo que hace? Una de las causas que provoca en un trabajador más desmotivación y puede llevarle a una búsqueda de un cambio de empresa es no sentirse valorado en su puesto y tareas diarias. Un buen líder se siente un miembro más del equipo con el que trabaja.
Fomentar el orgullo de pertenencia: un equipo se compone de unidades individuales que deben sumar sus aptitudes profesionales y personales para conseguir de forma óptima los objetivos que se establezcan. Un buen líder hace partícipes a los miembros de su equipo de los resultados conseguidos, sean éstos buenos o malos.
Contagiar entusiasmo por lo que hacemos: siempre hemos escuchado que un trabajador feliz hace mejor su trabajo, y es verdad. Podemos comprar el tiempo de las personas que trabajan con nosotros, pero no su entrega ni la ilusión con la que desempeñan su labor diaria. La motivación de su equipo debe ser siempre uno de los objetivos prioritarios de un líder.
Identificar las potencialidades individuales de cada miembro de su equipo: como suele decirse coloquialmente no todos valemos para todo. Si queremos optimizar los resultados del grupo deberemos ser capaces de asignar a cada uno de nuestros colaboradores las tareas para las que estén mejor preparados, de forma que aprovechemos al máximo sus competencias personales y consigamos que den lo mejor de sí mismos. Porque un líder debe saber que su valía profesional equivale a la suma de las valías individuales de su equipo.

En resumen, para convertirse en un buen líder hay que creérselo, ser receptivo, ganarse la confianza del equipo, dar siempre ejemplo y, por supuesto, utilizar mucho más el “NOSOTROS” que el “YO”.

Foto: Pixabay.com

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo


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