Consejo de película: regálate un tiempo para ti mismo

Por: Fabrizzio Ponce

“Al día siguiente, después del trabajo, fuimos a la playa, lejos de todo y de todos. Sólo Christofer y yo. Lejos de los autobuses, el ruido, de la constante decepción en mi cabeza de 10 galones y de mí mismo.”

Si viste el drama “En busca de la felicidad”, protagonizada por Will Smith, seguramente habrás reconocido las palabras del párrafo anterior. En la película, su personaje lo ha apostado todo por obtener el único puesto que se brinda en un seminario para ser corredor de bolsa. La tarde anterior a la elección había un torbellino de emociones que daban vuelta en su cabeza, por eso decidió darse ese tiempo para él y su hijo. Lo normal, diríamos, pero no siempre es así.

En la actualidad, nos resulta difícil darnos ese tipo de espacios. La vida es una espiral de momentos y actividades que nos arrastra. Pasamos conectados y disponibles todo el día a toda hora mediante la tecnología. El problema más grande radica en que todo ese cúmulo de actividades nos va pasando pequeñas facturas que llegado el momento de pagar nos da como resultado un precio muy alto. Sacrificamos vida, familia, estados de ánimo y hasta la salud.

Recuerdo hace unos pocos años cuánto me impresionó el caso de los empleados de France Telecom que se suicidaron. Fueron alrededor de sesenta personas, una total tragedia y, desde mi punto de vista, un fracaso de gestión en la citada empresa. Pero también nos llama a reflexionar en el deber de tomar las riendas de nuestra propia vida.

Actividades tan simples como hacer ejercicio, salir con amigos, tener un rato de lectura o meditación, pasear más a menudo e incluso, tomar algún curso diferente a nuestro oficio o profesión, pueden ser estimulantes y nos darán una ayuda invaluable. No hablo de hacerlos todos, hablo de que hagamos una lista de cosas que nos ayudarían a tener ese espacio para nosotros y disciplinarnos para disfrutarlo. Eso, a la larga, nos permite retomar con fuerza y plantearnos nuevos escenarios de acción en medio de la rutina diaria.

No podemos esperar que nadie lo haga por nosotros. En la comedia “Mis dobles, mi mujer y yo”Doug Kinney, interpretado por Michael Keaton, es un abrumado hombre cuyo trabajo no le permite tener tiempo para su familia. Desesperado, recurre a la genética para poder lograrlo, clonándose en tres ocasiones diferentes. Fue su manera de solucionar el problema que tenía.

Probablemente no tengamos los medios para una solución de ese tipo, pero debemos decidirnos a buscar nuestro propio bien. De todos modos, ¡no creo que Doug te recomiende la genética, luego de todas las dificultades que sus tres clones le trajeron en la película!

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

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