Cuestión de Aptitud y uso de la palabra Talento

Por: José Ramón Villaverde

Es obvio que la empresa, la ciudadanía o en general el todo de este país, necesita el concurso de los mejores.
Si hablamos de lo público el daño que ha hecho la corrupción, no simplemente ha radicado en el robo del dinero sino en que el ciudadano ha visto como, personas mal preparadas y cuyo único buen recurso era, ser amigo del tipo político corrupto de turno, lograron su particular éxito. Este dudoso éxito ha hecho que en muchos lugares de la sociedad y en puestos representativos encontremos personas con baja cualificación profesional o al menos, con carencias profesionales obvias. Una pregunta certera, es ¿por qué, en las diversas administraciones públicas, los departamentos de recursos humanos tienen tan escasa influencia o peso específico?

En el mundo de la empresa, es distinto el sistema de incorporación (no hay oposición) y aunque es verdad, que obviamente no todo es perfecto, todos tenemos claro cuál es el acceso o el camino para acceder a un puesto determinado puesto de trabajo. Somos contratados por dos razones fundamentales, la aptitud y la actitud.

A la gente de recursos humanos se le suele acusar de mandar en exceso, mensajes de humo. Es decir, al ser una de sus herramientas de trabajo la utilización inteligente de las palabras, ello se confunde con charlatanería. Quizás el auge de la idea del “todo vale” para pertenecer al departamento de recursos humanos y por el que se atrae a muchas personas sin mucho conocimiento del tema, ha lastrado y minusvalorado la opinión que de dicho departamento se tiene. A su vez y dentro del mismo tema me causa cierta extrañeza la facilidad y ligereza con la que se usa la palabra talento y el daño que se la hace a la misma. Actualmente palabras como político, sindicato, asociación u otras, tienen cierto mal predicamento en la ciudadanía por el aroma contaminado que destilan. Comienza a pasar lo mismo con palabras como talento. Comienza a convertirse en un mantra, o frívola expresión, en la que al declinarla pretendemos denotar que todo el mundo es un maná de talento y el talentoso una especie de nuevo Dios con patas. Un tipo que hace bien su trabajo hay que promocionarle y acompañarle, de acuerdo, pero el talento y la creatividad son dones distintos. Es verdad que todos tenemos dones especiales innatos pero, hacer buenas tostadas, no presupone ser el rey de los talentosos de los fogones. Es más, quizás es mejor que se nos reconozca por ser buenos y quedarnos con un buen pedazo de público que pensar que nos merecemos el Óscar y en el intento quedarnos sin tostadas y sin consumidores.

Una empresa contrata en primer lugar por conocimientos aptitudinales y ya en segundo lugar agrega la actitud. Es obvio que las polivalencias que se necesitan actualmente del empleado hacen que en esa multifuncionalidad, ambas deban coexistir, pero siempre la primera debe ser la prevaleciente. Es decir, si un puesto de trabajo requiere de manera necesaria un nivel determinado de un idioma nunca contrataremos a alguien que nos dice que tiene mucha actitud o talento y que en determinado tiempo lo aprenderá. Básicamente porque en ese tiempo, la empresa pierde dinero y por lo tanto, a no ser que quiera asumir costes innecesarios, no la contratará. Es decir, debemos venir aprendidos desde casa.

En cuanto a las redes sociales son medios para llegar a determinados fines pero no fines en si mismos. Puedes ser talentoso atesorando seguidores pero una empresa te pedirá primero los conocimientos que tengas y luego la actitud para desempeñarlos, si después llegan tus seguidores, pues mejor que mejor, pero eso se llama “valor añadido” y no talento… interesante diferencia. Es más puede ser hasta contraproducente un exceso de visibilidad y una vez contratados “que se nos vea el plumero” por no responder a la expectativa creada.

En definitiva, la regeneración que está habiendo en estos días en España, independientemente del color de los nuevos gobiernos, hará que gestionen personas capaces y preparadas y si no responden a los intereses generales en 4 años les diremos que se vayan. A su vez, las empresas han comenzado por fin a trabajar en sistemas de gestión por competencias o atendiendo a la globalidad y el “ordeno y mando” comienza a ser una fotografía del pasado, por lo tanto, no nos carguemos palabras como talento que tienen largo recorrido y son realmente bonitas de desarrollar como ha sucedido con tantas otras que realmente siguen siendo bonitas a pesar del pésimo influjo que unos pocos le dieron.

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

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