7 lecciones de la MATERNIDAD aplicables al TRABAJO

Por: Mercedes Romero

Y tú, ¿quieres ser madre? Me lo preguntaron por primera vez hace algo más de ocho años, en la fase final de un proceso de selección para trabajar en un Departamento de Recursos Humanos. Fue la Directora General que tuvo a bien recibirme para de dar el visto bueno antes de la contratación (eso sí, después de pasar dos pruebas psicotécnicas y otras tres entrevistas anteriores) ¿queréis saber lo que contesté? Por aquel entonces no era mamá y no entendí la trascendencia de aquella pregunta –sí, algún día-

Hace pocos meses, y cuando ya creía que no volverían a preguntarme por ello, más que nada, porque siempre cuento de forma espontánea que soy mamá de una niña, me lo volvieron a sonsacar en otro proceso de selección, también para trabajar en el área de Personas (esa que afortunadamente en muchas empresas va evolucionando en su filosofía de trabajo y donde se valora, por encima de todo, la profesionalidad y la actitud, y el rol de madre, o mejor dicho donde ser madre suma), pues me volvieron a preguntar – ¿Tienes hij@s? ¿Qué edades tienen? Y si empiezas a trabajar con nosotros ¿con quién se quedaran? Una de dos, o tengo cara de madre irresponsable o decidme, si estas preguntas no parecen fuera de lugar.

No es mi intención reivindicar nada ni quejarme, pues ser madre es una elección libre, tan libre como cualquier otra, como teñirse de rubia o de pelirroja, como hacer deporte o disfrutar del sofá, como leer libro u ojear un comic; no, mi intención al escribir éstas líneas es plasmar lo que la maternidad me ha enseñado, siete aprendizajes, siete lecciones de vida aplicables al trabajo, has oído bien, aprendizajes o enseñanzas, porque una experiencia como ésta me ha dotado de competencias que hasta entonces no sabía que las tenía o que no estaban suficientemente entrenadas ¿quieres saber cuáles son?

Éstas son las siete enseñanzas que me regaló la maternidad y que son aplicables al trabajo:

-Ahora soy “multitarea” soy capaz de compaginar el trabajo fuera del hogar con la gestión de la casa, y el cuidado de mi hija, soy capaz de organizar e improvisar una fiesta de cumpleaños o una tarde de ocio familiar, y a la vez estar pendiente junto a mi pareja de las decisiones financieras de mi casa, decidme si no he avanzado y mucho, en la gestión de los cambios o de los microequipos de trabajo.

– Eficiente, aunque las mujeres contamos, cada vez más con la colaboración de los padres, y cada día éstos asumen más funciones en el cuidado de la casa y los niñ@s, las mujeres seguimos liderando estas actividades y en el caso de las que somos trabajadoras, tenemos que hacer un doble esfuerzo, a veces hasta triple, lo que nos obliga a ser más eficientes y eficaces. De esta manera, desde que soy madre trabajadora hago el mismo trabajo en menos tiempo y de forma más correcta, eso en las empresas se llama productividad, no? Y créeme, ni soy extraordinaria, ni única, tan sólo soy una de las miles, millones que también lo hacen.

– Solucionadora de conflictos, y es que soy capaz de hacer con la misma facilidad la cena que preparar una reunión, lo nuestro es una lucha diaria por mantener el equilibrio entre vida personal y profesional, soy capaz de proponer cambios en los procedimientos con facilidad, rapidez y eficiencia, busco siempre el hacer las tareas más sencillas y efectivas. ¿Acaso no son éstas las competencias o habilidades que todo Departamento de Recursos Humanos querrían para sus trabajador@s?

– Empatía, no quiero decir que antes de ser madre no tuviera empatía, o que tú no puedes ser empática sino eres mamá, no, no es eso, es que cuando una se convierte en madre parece desarrollar aún más y por arte de magia ese don de poder colocarse en el lugar de los demás, de poder entender cómo se sienten las personas y en mi caso particular, que mi trabajo requiere de una alta dosis de vocación de servicio, resulta muy interesante, convirtiéndose en una propuesta de valor , ya que me permite la capacidad de atender a otr@s desde el entendimiento. Sin duda, un valor añadido no sólo para mí como profesional sino también para las organizaciones.

– Experta en gestión del tiempo y flexibilidad, he aprendido a priorizar tareas, utilizando el método del semáforo, ahora gestiono las cosas urgentes, prioritarias e importantes siendo capaz de ir asignando preferencias a cada una de ellas, sin menoscabar en la calidad y el resultado final.

– Predisposición para aprender constantemente y no es que antes no estuviera decidida a aprender, es que ahora mis prioridades han cambiado, y todo aquello que conlleve facilidades en el trabajo, nuevos métodos o procedimientos, o simples mejoras, para mí suman. Una vez más, competencias buscadas por todas las organizaciones: emplead@s capaces de adaptarse a los nuevos métodos y a re-aprender diariamente.

– Determinación desde que soy mamá soy capaz de esforzarme y amoldarme a los cambios para poder compatibilizar mi vida laboral y familiar, ahora tengo más iniciativa, soy más flexible, si tengo que entrar a trabajar antes, renunciar a descansos, rendir más en el trabajo o buscar más recursos y soluciones a problemas para luego poder estar en casa y sentir que cumplo con mis responsabilidades familiares lo hago. Como profesional veo menos obstáculos en mi trabajo diario, y si me los encuentro soy capaz de ver la forma de apartarlos del camino. Iniciativa y flexibilidad, son competencias deseadas por los especialistas en gestión de personas y por las empresas.

No quiero que me nadie ni nada me discrimine de forma positiva por ser madre, no gracias!

No quiero premios, ni subvenciones ni incentivos para que me contraten, tampoco pretendo quejarme, ni que me pregunten en las entrevistas esperando una respuesta neutra y “políticamente correcta”, tan sólo quiero que me vean como una profesional, la profesional que siempre fui, porque antes de ejercer mi rol de madre, ya ejercía como profesional y por el hecho de haber dado una vida no ha cambiado nada, o sí… he cambiado yo, ya no soy la misma, ahora soy la mejor versión de mi misma.

Y tú, ¿quieres ser madre?

Aprovecho para que conozcáis esta magnífica iniciativa y la campaña puesta en marcha por el Club de malas madres, “porque reivindicar no es quejarse” #yonorenuncio

 

 

 

 

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

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