Señores: la mano dura está pasada de moda

Por: Ana C. Vidal Abarca

Hace unos cinco años, en una fiesta que organizaba todos los veranos una gran empresa del sector textil, y de pronto, ahí estoy yo, y se me acerca una una persona, socia de uno de los hombres más ricos del mundo, se presenta (cómo si yo no supiera quién era, ;D) y con un tono encantador, comenzamos una conversación que siempre voy a recordar y que después de pedir permiso, he querido compartir con vosotros.

Al poco de estar hablando, se me ocurre, así espontánea como soy yo, decirle algo así: “Ahora entiendo que todo el mundo hable bien de ti, que digan que te portas súper bien con todos tus empleados, me lo creo”.

Ella pareció muy extrañada, incluso me atrevo a decir que un poco molesta, y me dijo: “¿Cómo me voy a portar con ellos? Normal, todos los jefes (en tono de humor) tratan así a su gente”. Bueno, creedme si os digo que algo me subió por mi interior y los ojos casi se me salen de las órbitas.

“No, qué va, hay gente que no trata así a sus colaboradores/empleados”, le dije yo. A lo que ella me contestó más que sorprendida esto exactamente:

“No entiendo otra forma de comportarme con ellos, gracias a ellos, desde el primero hasta el último, yo tengo lo que tengo, así es que el sentimiento que tengo hacia a ellos es de agradecimiento”.

En ese momento, sentí unas ganas de abrazarla tremendas, me encantó aquello que me dijo, me emocioné y pensé que qué ejemplo a seguir.

Lo que antiguamente se creía que los empleados rinden más con “mano dura”, con amenazas y demás, son estrategias, son técnicas que afortunadamente están casi en desuso y si alguien sigue creyendo que esto funciona, pues que sepa que como dirían muchos, están fuera de onda, no funciona.

Afortunadamente, las grandes compañías, sobre todo, hacen fuertes inversiones en las personas, por fin se han dado cuenta que lo que más importa es tener a trabajadores o colaboradores felices, porque un colaborador feliz va a rendir más, se va a implicar más y se va a sentir más comprometido con la empresa. Es decir, que cuando una organización pasa de que su objetivo principal se mida en cifras a que se mida por el grado de satisfacción de las personas que componen su organización, el resultado que va a lograr se llama ÉXITO.

Yo os invito a que si sois empresarios o tenéis puestos de responsabilidad en vuestra compañía, seáis un ejemplo a seguir, como Maribel Peralta, socia de Amancio Ortega, y la SEÑORA a la que me refería el principio del post.

Si hablamos de los valores, me gustaría hacer mención de los “valores compartidos”, que desde mi punto de vista son de suma importancia a la hora de hacer la contratación en una compañía, porque van a ser los encargados del vínculo emocional entre los trabajadores y la misma. Hace relativamente me comentaron que una persona que conozco había aceptado un puesto en una empresa extrajera porque estaban muy alineados en cuanto a valores se refiere, en este caso, el valor que perseguía esta persona, entre otros, me imagino, era el sentido del humor, y por cierto, me lo creo. Lo tenía claro, quería divertirse mientras trabajaba, y seguro que lo está haciendo.

Es muy importante el tema de los valores, repito, en cualquier tipo de relación, aunque en esta ocasión me esté refiriendo a la relaciones laborales, porque que tengamos unos u otros valores va a hacer que nos comportemos de una u otra manera, así es que tanto se eres empresario como si estás buscando un hueco, quizás sea interesante que le dediques un tiempo a pensar qué valores son fundamentales para ti.

Lo que sí está claro, al hilo del título del post, es que la mano dura no se lleva, no se lleva porque no funciona. Si lo haces, no sólo puedes estar perjudicando seriamente la autoestima de tu colaborador, sino que además, que sepas, que estás bloqueando tu posibilidad de lograr el éxito.

Para terminar, me acabo de acordar, una gran organización, no sé si era Amazon, creo que sí, hace unos años leí que ofrecían 6.000€ a todos los empleados que quisieran salir de su compañía. Para mí fue una gran idea, es decir, que si no estás a gusto en mi casa, no te preocupes que yo te voy a facilitar la salida, pero no nos molestemos los unos a los otros…

Si quieres contar conmigo, estaré encantada de acompañarte en el camino, ahora desde Madrid.

Un fuerte abrazo y muchas gracias por leerme.

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo


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