BYE BYE 2015

¿En qué he empleado los 365 días de este año? ¿Estoy satisfecho con el resultado? 

Año Nuevo, Vida Nueva. Al menos eso es lo que dice el refrán. El 31 de diciembre es un buen momento para la reflexión y el análisis. En muchos casos, detectamos oportunidades de progreso. Siempre podemos ‘cambiar a mejor’. Nacen sueños, se crean expectativas y se buscan motivos para ponerse en acción.

El problema viene cuando estos ‘deseos’ se quedan solo en eso, no se llevan a cabo. A menudo nos dejamos llevar por el espíritu festivo de las Navidades y a los pocas semanas el reto de ‘dejar de fumar’ o aprender inglés’ pasan a un segundo plano. ¿Por qué ocurre esto? Sencillo: nuestros deseos no están bien formulados. De ahí que no seamos capaces de llevarlos a buen término.

Para cumplir los propósitos de Año Nuevo, debemos transformar nuestros deseos en objetivos, estando éstos sometidos a la metodología SMART (traducción del inglés; específica, medible, alcanzable, realista y con un plazo definido):

– Específico: breve y concreto. No vale el genérico ‘quiero viajar más’. Es mejor decir ‘quiero viajar a Roma antes del verano’.

– Medible: Es necesario un cierto control cuantitativo. Deseos como ‘quiero ser más feliz’ no cuentan.

– Alcanzable: En decir, realizables. Por mucha ilusión que tengamos, es muy posible que no superemos el récord del mundo de velocidad. Hay que tener en cuenta nuestras Fortalezas y Debilidades a la hora de formular el objetivo.

– Realista: ¿Tengo las herramientas adecuadas para alcanzar tal meta? En este punto hay que ver el tiempo del que dispongo, qué trabajo le voy a dedicar, etc.

– Temporal: Pongamos un plazo, una fecha límite para lograr mi sueño. Contar con un horizonte temporal ayuda a autogestionarnos.

Ademas de estos criterios, es recomendable seguir estas pautas:

1. Antes de actuar, reflexionemos. ¿Qué quiero cambiar y cómo voy a hacerlo?

2. Una vez que sé lo que quiero, concretemos. Por ejemplo, “quiero aprender italiano”. Para ello, voy a dar los siguientes pasos:

1º) Apuntarme a una academia.

2º) Asistir a intercambios lingüísticos.

3º) Ver una película a la semana en VOS.

3. Buscar ayuda de alguien de confianza. Con la buena voluntad a veces no basta. Es mejor contar con un apoyo que nos guíe y nos ‘vigile’.

4. Evaluar. Cada cierto tiempo es muy conveniente identificar qué hemos conseguido y recompensarnos por ello.

Los propósitos de Año Nuevo son positivos, es el reconocimiento de una oportunidad de mejora. Eso ya es un logro de por sí. El siguiente paso es llevarlos a cabo, cosa que no se consigue sin esfuerzo y dedicación. La vida es así de cruel y no hará ninguna excepción contigo. Pero, tranquilos. Hay tiempo. Tenemos 365 días por delante para cumplir nuestros sueños. Recuerda que “El dolor es pasajero, la gloria es para siempre”


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