Sangre, Sudor y Lágrimas

Por: Lary Obando Calderón

Muchos de nosotros hemos tenido la oportunidad de leer la obra clásica de Lewis Carroll o bien haber visto en algún momento de nuestra infancia la película “Alicia en el país de las maravillas”. En un momento dado se da el famoso encuentro entre Alicia y el Gato Cheshire:

Podrías decirme , por favor, ¿qué camino debo seguir para salir de aquí?, dijo Alicia.

Eso depende en gran medida del sitio al que quieras llegar – contestó el Gato.

No me importa mucho el sitio…– respondió Alicia.

Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes – replicó Cheshire.

En muchas ocasiones nos pasamos por nuestras vidas queriendo llegar a algún lugar a nivel de metas personales, profesionales, espirituales o bien de relaciones de pareja, con el “pequeño” detalle que no sabemos cual es ese destino al cual queremos llegar. O bien si lo prefiere en versión popular, “el que no sabe para donde va, cualquier bus le sirve“.

El tener claridad de que queremos en la vida es piedra angular para poder dirigir nuestras vidas en pos de eso que deseamos alcanzar. Este tema ya lo hemos visto anteriormente; sin embargo hoy quiero nuevamente tocarlo porque no me cabe la menor duda que es  de vital importancia hacer hincapié en saber que es lo que deseamos alcanzar y posteriormente mantener nuestras acciones congruentes con eso que deseamos.

Uno de los aspectos más importante al que debemos prestarle atención es conocer cuál es nuestra prioridad. Cuando conocemos cual es nuestra prioridad podemos enfocar nuestras acciones a la realización de eso que tenemos priorizado.

Gary Keller, en su libro Lo único,  lo dice de la siguiente manera: “Vive con un propósito y sabrás adónde quieres ir. Vive con una prioridad y sabrás qué hacer para llegar hasta allí“. Esta frase nos revela el poder de priorizar nuestro propósito ante todo los demás elementos distractores que nos puedan rodear, con el único fin de lograr nuestro objetivo.

Tengo una muy buena amiga, la cual es digna de todo mi respeto y admiración, que decidió prepararse para realizar un medio Ironman en un periodo de poco menos de 10 meses, cuando nunca había hecho Triatlón anteriormente y daba sus primeros pedalazos en la bicicleta. Un medio Ironman o 70.3, consta de una distancia de 1,9 km de natación, 90 km de ciclismo, y 21,1 km de atletismo para un total de 113 kilometros aproximadamente; haciendo la analogía del caso, eso viene siendo como que un recien nacido aprenda a darse vuelta, gatear, caminar y correr en lapso de 6 meses.

Regresando a la frase de Gary Keller, ella se fijo un rumbo claro hacia donde quería ir, con la fecha clara del evento en el que participaría (fijó su propósito) y luego de eso, enfocó todas sus energías en hacer lo que tuviera que hacer para poder llegar hasta su meta, es decir; le dio total prioridad. Hubo un compromiso total de su parte con su propósito, sin importar las circunstancias en contra que surgieran.

No me cabe la menor duda que en el momento que atreviese la línea de meta, recibirá la satisfacción personal de un logro único que nadie le podrá robar y en donde cada madrugada dedicada a entrenar, cada gota de sudor derramada, cada fibra muscular fatigada y cada vez que tuvo la batalla mental entre su cuerpo, su mente y esos temores siendo aplastados con esa brazada dada en el mar, ese pedalazo dado sobre la bicicleta o zancada en el alfalto; será pagada con un orgullo eterno.

Puede ser que parezca un tanto novelezca la descripción que acaba de leer pero estoy seguro que usted, mi amigo lector, ha sentido esa misma sensación de placer y satisfacción entre pecho y espalda cuando ha logrado concluir los estudios que tanto años tardó en finalizar, cuando pese a las criticas de muchos logró sacar adelante su proyecto de negocio y lo convirtió en una empresa consolidada, cuando no se dejó amilanar por los comentarios negativos de muchos y fue en busca de sus sueños , de su libertad personal y logró alcanzarlas.

No sólo conocer su propósito o meta es importante sino como reza la frase popular: “Poner toda la carne en el asador” para ver cumplido eso que se ha propuesto.

Es un hecho que en el camino va a tener que dejar de lado diferentes elementos distractores que no suman valor a su prioridad y meta pero al final del camino, cuando usted “cruce la meta y la medalla de su propósito cumplido sea puesta alrededor de su cuello, cada gota de sangre, sudor y lágrimas habrá sido pagada.

 


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s