Mi “diferenciación” es ser un profesional completo

Por: Isabel Loureiro

Cuando hablamos con una empresa por una oferta, valora que el trabajador que va a ocupar un puesto sea flexible, se adapte y trabaje en equipo. Pero cuando hablamos con el empresario vemos que la empresa está tan “departamentada” que lo que pide nunca lo va a llevar a cabo el trabajador. Es importante que la falta de comunicación entre los departamentos de una empresa se rompa para que la empresa pueda salir adelante.

Muchas empresas fracasan por la falta de comunicación entre los que conviven bajo el mismo techo. Las personas trabajan en secciones separadas, ajenas a lo que ocurre fuera de su mesa, con una competencia feroz entre departamentos que son complementarios, y, por supuesto, sin comunicación verbal ni escrita entre ellos.

El origen no está sólo en la organización interna de la empresa. No creo que ningún empresario cuando planifica la distribución de las funciones y tareas, diseñe aposta departamentos y áreas separadas e incomunicadas para que la empresa no funcione. Creo que es culpa de todos los trabajadores de la empresa en la que “yo hago mi trabajo y nada más”.

Pero no le voy a echar toda la culpa a los trabajadores, sino que es algo cultural, porque pasa en todas las empresas, en las públicas, en las privadas, en la pequeña y en la grande. Me explico. España es un país en donde el trabajador es un gasto, es un lastre. España como otros del mundo, es un país donde los salarios son bajos, en todas las categorías. Por todo esto, generación tras generación, empresa tras empresa, el trabajador ha sido aislado de la participación, de la innovación, no se valora el aprendizaje, la implicación, la obtención de objetivos,…. Y por eso todos nos decimos “para que voy a matarme si me van echar o no van a valorar mi aportación. Hago mi trabajo y ya está”.

Pero los tiempos han cambiado. Los cambios tecnológicos, productivos, económicos, sociales… son más rápidos que en otras épocas. Esto hace que en esta nueva economía, la empresa tenga que adaptarse a esos cambios que le afectan directa o indirectamente. Y para ello, necesita personal que se adapte y sea flexible a todo lo que estamos viviendo. Hay un cambio de mentalidad empresarial. Ese es el mayor cambio.

Cuando a las personas que oriento, vemos una oferta en donde se pide “flexibilidad y adaptabilidad”, me dicen que no quieren ir a ese puesto porque quieren una persona para todo y pagarle lo mínimo y aguantar lo máximo.

En cierta manera tienen razón, es así generalmente. Quiero una administrativa que lleve la contabilidad, haga impuestos, haga inventario, gestione la tesorería, facture, atienda a los clientes, negocie con los proveedores, … para hacer esto necesito trabajar 10 horas, … y al final de mes me llevo el salario mínimo. Pues no quiero la flexibilidad ni la adaptabilidad.

Pero no es eso. En algunas empresas, por ahora las pocas, están pasando a sus empleados por los distintos departamentos o realizando distintas funciones, tareas o responsabilidades. El objetivo de dicho cambios continuos no es otro que conocer todo lo que hace la empresa, y además, conocer a los compañeros de distintos departamentos, y proveedores y clientes.

Algún trabajador me ha dicho que no quiere hacer estos cambios continuos, pero yo le convencí que es lo mejor para él, porque la empresa no va a echar a un trabajador al que tuvo de departamento en departamento durante “x” meses. Lo que quiere es que se quede porque para eso le he hecho el plan de formación interno.

Y es bueno para él como trabajador, porque el día que se vaya podrá presentar un currículo bastante completo con tareas y funciones que le hacen un profesional más completo. No sólo sabes desempeñar tu puesto, sino que tienes conceptos que puedes desempeñar en otros puestos, y mejorar la capacidad de adaptación y desarrollar mejor mi puesto de trabajo.

El mundo de la especialización te obliga a que te diferencies entre los semejantes. El poder ser especializado en algo, y, además, tener la visión de otras áreas de una empresa, es tu mejor valor añadido. En la empresa en la que estoy trabajando actualmente, tengo que realizar el puesto para el que me contrataron, pero tiene tareas y funciones que me obligan a sacar mis conocimientos en otras áreas. Y para que mi trabajo salga adelante, es necesario que me ponga en la piel de los otros para que la cadena de producción no se rompa.

Término como empecé. En el mundo loco de cambios que estamos viviendo es imprescindible conocer el entorno donde me desarrollo (en este caso desde el punto de vista profesional) y también poder reaccionar con celeridad para hacer frente al cambio producido.

La nueva economía que vivimos nos está obligando a todos, tanto a trabajadores como empresas, a tener una visión mucho más allá de mi mesa.


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