Por qué las mujeres que han sido deportistas tienen más éxito como responsables de empresas

Por: Equipos&Talento

Un nuevo informe del Gallup-Purdue Research Index basado en la percepción de 400 mujeres ejecutivas de cinco países revela que el 42% de las ex estudiantes-atletas que actualmente trabajan a tiempo completo se sienten plenamente comprometidas con su trabajo, frente al 39% ex-estudiantes que nunca han practicado deporte.

Según el estudio Gallup desgranado en Fast Company, las mujeres que han practicado deporte durante su etapa universitaria tienen más probabilidades de ser contratadas en sus puestos de trabajo (48 %) que los hombres que también han sido atletas (38%).

Además, un informe de 2014 de EY revela que más de la mitad (52%) de las 400 mujeres encuestadas practicó algún deporte en el ámbito universitario, comparado con el 39% de las mujeres ocupando otros niveles de gestión.

“Si tus empleados están comprometidos serán mucho más productivos y eficaces, y por lo tanto mucho más fieles”, señala Beth Brooke-Marciniak, Vice-Presidente Global de políticas públicas de EY, quién fue una de los primeras beneficiarias de las becas de baloncesto Título IX de la Universidad de Purdue. Su empresa y el Foro Internacional de Mujeres ( IWF ) pusieron en marcha la red de apoyo EY Women Athletes Business Network para prestar asesoramiento en el proceso de transición entre el deporte a la empresa de las mujeres deportistas.

Basado en sus percepciones, a continuación presentamos las 6 mayores lecciones aprendidas por las ejecutivas ex-deportistas:

1. Resolución de conflictos

“Cuando compites en un equipo con 20 mujeres con personalidades diferentes, el conflicto es inevitable”, señala la Presidenta de la Fundación Women’s Sport Angela Hucles, quién fue dos veces medallista de oro olímpico y dos veces medallista de bronce de la Copa del Mundo de Fútbol en el equipo norteamericano. Según Hucles, su carrera deportiva le enseñó a gestionar personalidades distintas en un entorno de alta presión, muy parecido al que se puede experimentar en altos puestos del entorno laboral.

2. Comunicación

La fundadora de la compañía de ropa infantil Lot801 y de la firma de marketing con el mismo nombre, Lindsay White, no entiende por qué la mayoría de empresas tiene problemas de comunicación. Para ella, jugar al softball en su etapa universitaria le enseñó a “sobre- comunicarse”.

“Si hay una pelota lanzada al aire has de gritar ¡Mía! si es tuya”, ejemplifica. Y es que para asegurar el éxito del colectivo debes saber comunicarte con tu equipo, repartir adecuadamente los roles y coordinar todas las acciones pensando en el éxito común. Una lección que la ex-deportista también pone en práctica en sus empresas.

3. Espíritu competitivo y resiliencia

En los puestos de trabajo competitivos, donde las mujeres pueden estar en desventaja, la experiencia deportiva puede ayudar a que las mujeres sobresalgan. Quiénes han practicado deportes están acostumbradas a lidiar con un marcador que indica si has ganado o perdido, sin ambigüedad. Están acostumbradas a soportar la presión de un partido en juego con el resultado adverso, y a tener la fortaleza mental para persistir cuando las cosas se ponen difíciles, señala Beth Brooke-Marciniak. “Perder significa aprendizaje”, concluye la empresaria.

4. Gestión del fracaso y las críticas

Los atletas saben que unas veces se gana y otras se pierde. Si tienen un revés en el lugar de trabajo, pierden una venta o un proyecto, el mundo no se acaba. Centran su atención en averiguar qué salió mal, cómo hacerlo mejor la próxima vez y cómo seguir adelante. Según Brooke-Marciniak las atletas están acostumbradas a ser criticadas con dureza sobre su rendimiento y, a menudo buscan la crítica constructiva para mejorar. Entienden que el feedback ayuda a obtener una mejor rendimiento, ya sea como deportista o empleado.

“Muchas veces, los que nunca han sido atletas gestionan muy mal las críticas: no saben lidiar con un mal feedback, y por eso es muy difícil de gestionar como empleados”, apunta la experta.

5. Persistencia

“Aprender a manejar lo inesperado y seguir empujando hacia adelante nos ha proporcionado muchas victorias en el terreno de juego, y también en los negocios”. Para Brooke-Marciniak, cuando surgen obstáculos inmediatamente comienzas a pensar en cómo superarlos.

A ojos de la empresaria, uno debe pensar: “¿Cómo puedo evitar esta situación? ¿Cómo puedo convertir esta situación defensiva en un contra-ataque ofensivo?” Haber sido deportista de alto nivel forja a líderes con una gran fortaleza mental que posteriormente les es de gran ayuda como empresarios”, señala.

6. Acostumbradas a los entornos empresariales masculinos

Estar rodeada de hombres no es nada nuevo para Martin, una ex-atleta. En 2014, Martin fue la única mujer deportista del panel de expertos de la C4CT Concussion Awareness Conference de las Naciones Unidas. La misma fortaleza mental y el espíritu competitivo que aprendió en el campo le sirve cuando se encuentra en situaciones que pueden ser intimidantes o incómodas.

“Mi experiencia estando en minoría me ha dado valor para aprovechar las oportunidades que los demás pueden rehuir “, señala la ex-atleta.

Fuente: Equipos&Talento

 


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