¿Qué sentido tiene separar lo profesional de lo personal?

Por: Cristina Sanz

“Lo realmente importante es aprender a ser productivos independientemente de si estamos dedicando el tiempo a nuestra vida personal o a nuestra vida profesional con el fin de poder alcanzar nuestras metas y objetivos”

Intentar diferenciar el trabajo y la vida personal es como utilizar sólo la mano derecha o sólo la izquierda. Si utilizamos una sola mano para cada cosa seremos mucho menos productivos que si utilizamos las dos para todas las tareas.

Hace casi 300 años no existía separación alguna entre la vida laboral y personal, solo había vida en general. La gente se despertaba, desayunaba, alimentaba a los animales, sembraba la tierra, lavaba la ropa, preparaba la comida etc. todo dentro del mismo día y en el mismo espacio físico y sin posibilidad de diferenciar entre una faceta y otra de sus vidas.

Todo esto cambio con la Revolución Industrial de 1760-1840. Fue necesario que todos los empleados estuvieran presentes al mismo tiempo dentro de un mismo lugar para que las fábricas funcionaran. Y aquí se introdujo el concepto de horario fijo que hizo que los empleados tuvieran una clara distinción entre el tiempo que estaban trabajando y su tiempo de ocio.

Aunque la forma de trabajar ha evolucionado mucho desde entonces en gran parte de las tareas de oficina de hoy en día se requiere la presencia del trabajador y los horarios fijos siguen existiendo a pesar de que con los avances tecnológicos una parte importante de esa carga de trabajo se podría realizar en cualquier lugar y a cualquier hora. Hasta que no se nos meta en la cabeza que el trabajo es algo que hacemos y no un sitio al que vamos, será difícil romper con esta división absurda.

El poder organizar nuestro tiempo y disponer de herramientas que nos permitan alejarnos de nuestro “puesto de trabajo”, entendido como el puesto tradicional, atado a la mesa del despacho durante un horario prefijado, hace que podamos optimizar nuestro tiempo y aprovecharlo lo mejor posible para atender a nuestra vida profesional y nuestra vida personal.

Cuando intentas mezclar lo laboral y personal, sólo se ve con buenos ojos si no estás en horario de trabajo, pero cuidado con realizar una llamada personal en el horario laboral. Existen empresas dónde por ejemplo está prohibido la utilización del teléfono móvil personal, no por privacidad o por seguridad, si no porque su responsable no quiere que la gente pierda el tiempo en cosas personales.

La empresas valoran la productividad y cierran interrupciones ociosas: teléfono, internet, prensa, cuando no se dan cuenta de lo necesarias que son las interrupciones para cambiar de tarea, para reenfocarse y sobre todo para estar más tranquilo y relajado realizando el trabajo sin tener que estar en la edad media.

Cuando el responsable de la empresa entienda que lo personal y profesional es lo mismo y que es una mera idealización, entonces es cuando podremos hablar de un sistema perfecto. Porque la verdadera conciliación pasa por poder armonizar sin traumas la consecución de tus objetivos personales y profesionales.

Es verdad que hay gente que prefiere establecer barreras claras, pero yo entiendo que hay que atender el trabajo 24×7 (lo cual no quiere decir “trabajar”, sino “estar atento y pendiente”: el mundo dinámico y globalizado en el que vivimos no funciona solo “de 7 a 3”) y también dedicarse tiempo (a uno mismo, a la familia, a las aficiones…) todos los días (y no sólo el fin de semana o las vacaciones).

Por eso, comparto la idea de que la situación ideal es estar de “trabacaciones” permanentes, pudiendo elegir a qué prestas atención en cada momento, y también (no restarle importancia) desde dónde lo haces.

Además a nivel organizativo, no tiene sentido separar lo laboral de lo profesional. Cuando trabajas haciendo lo que te gusta, a veces es difícil distinguir entre trabajo y ocio. Claro que es más difícil motivarte cuando el trabajo no te gusta, pero es necesario asumir que en la vida nunca vas a poder evitar tener que hacer tareas desagradables. Así pues tu motivación es saber que te ayuda a cumplir tus proyectos y metas.
Por un lado, las atenciones familiares no se rigen por un horario ni una previsibilidad, salvo las citas médicas, reuniones del colegio de los hijos y algunas otras. Y las enfermedades y accidentes tienen un don de imprevisto y por supuesto no deseado que no podemos evitar.

Por otro lado, las tareas domésticas como: mantenimiento de la casa, hacer las compras, cocinar…etc. que como todos los trabajos no todo el mundo tiene la misma capacidad, habilidad y disposición para realizarlos adecuadamente y no siempre son mecanizables o delegables.

Si a esto le unimos la dificultad de dividirlos a partes iguales y a otras circunstancias conflictivas dentro de la pareja tenemos una situación complicada. Como es ineludible llega a repercutir en la dedicación laboral con faltas de atención, interrupciones, permisos u otros.

En cuanto a la conectividad, la realidad es que hoy en día, por más que determinadas políticas de RRHH de algunas empresas restrinjan la accesibilidad, el uso de los Smartphone, tablets, y otras tecnologías, los empleados siempre encuentran como saltar esos obstáculos, generando un estrés y una adrenalina, que los aleja de los niveles de productividad esperados.

¿Pueden usar los trabajadores el acceso a internet y a sus smartphones de forma libre y abiertamente en su horario laboral?

El problema es que una de las características que definen a las últimas generaciones es su adictividad a las tecnologías y su sentido de inmediatez. Lo importante es escribirlo rápido no cómo se escribe. La misma Web 2.0 y las plataformas sociales, creadas para generar participación, están diseñadas para lograr ese sentido de urgencia y hasta la necesidad de publicar contenidos. Para ellos son completamente naturales estas nuevas formas de socialización y trabajo.

Internet es una herramienta poderosa y depende en gran medida de como las empresas la utilicen. A día de hoy, la conectividad es necesaria, si no estamos fuera de las nuevas reglas de juego. A esto hay que añadir que los smartphones llegaron para quedarse, las redes sociales siguen creciendo y no van a parar. Esto hace que las necesidades de conectividad sean cada día mayores para las nuevas generaciones, que nacieron, crecieron, estudiaron y “viven” conectadas.

Lo digital abruma, corre, va y no se detiene. Los tiempos son mas “rápidos” aquí y ahora. La incertidumbre domina los contextos empresariales. Y así regresamos a donde empezamos.

¿Y a ti que opinión te merece esta nueva realidad?

Muchas gracias por dedicarme tu tiempo.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s