Internacionalización reactiva: vender fuera por obligación o por la crisis

Por:Davinia Capote

Los cambios en la economía global y la situación propia han llevado a muchas empresas a dirigir su mirada hacia otros mercados internacionales.

La globalización es uno de los desafíos más críticos para cualquier empresa de hoy en día. Parece casi imprescindible no sólo para las grandes sino también para las medias y pequeñas empresas el identificar las estrategias de internacionalización y seleccionar los países donde hacer negocios. Aun así, la mayoría de empresas están atrapadas en las estrategias que han desplegado de forma tradicional, enfocadas normalmente a un entorno local.

Pero debido a la competencia global cada vez más empresas se ven obligadas a operar en un mercado internacional, además está claro que la crisis en el país ha condicionado y condiciona los planes de negocio y las ideas de muchos emprendedores. Probablemente ha sido un punto de inflexión que se ha agregado a otras causas esenciales de este cambio.

Muchas empresas deberían pensar en la internacionalización como una mejora de sus planes estratégicos a través de la selección de otros mercados, ya que las posibilidades de ser más competitivos, aumentan y se obtienen pueden lograr más beneficios.

Sin embargo, hasta ahora la idea de abordar otros mercados no era muy recurrente, debido principalmente a la posición fácil para las pequeñas y medianas empresas en el escenario doméstico, donde los resultados podrían ser alcanzados con cierta rapidez.

El problema ha sido en especial la falta de información y conocimiento sobre mercados y la falta de especialización y preparación para llevar a cabo un plan de internacionalización. Incluso ahora, algunas empresas se quejaban de la falta de apoyo real y la coordinación de los organismos oficiales aunque esta situación está cambiando progresivamente y podemos ver muchos programas diferentes para dar más información acerca de las mejores opciones, herramientas y formas de obtener presencia y éxito internacional.

Pero no sólo ha habido falta de información, sino también ha existido la idea preconcebida acerca de las dificultades de hacer frente a los negocios internacionales, principalmente en otros países donde el clima de negocios no podía ser del todo fiable.

Por ello, muchas empresas han sido reacias a operar en mercados emergentes cuando podrían haber actuado hace más tiempo, pudiendo aprovechar las mejores oportunidades. Así que aquellos que quieran desarrollar nuevas estrategias deben estar mejor preparados y adquirir información sobre el entorno en el que pretenden operar con el fin de evitar algunos riesgos y, prever y gestionar los cambios inesperados con una estrategia más flexible y adaptada a las circunstancias.

Como hemos dicho es fundamental tener suficiente información sobre otros mercados y estar preparado para cambios rápidos, para aceptar nuevas situaciones y adaptarse mejor. Otro aspecto importante es tener en cuenta los beneficios potenciales de moverse más rápido por delante de otros competidores y encontrar nuevos nichos más rentables.

Además a nivel operativo, las empresas deben reflexionar sobre cuáles son las herramientas más adecuadas, métodos y modos en función del tipo de empresa, el producto y la industria, y el mercado elegido actual.

Es recomendable que dichas estrategias de internacionalización sean realizadas por profesionales especializados, y sin duda, será esencial hacer una buena gestión de los recursos disponibles. También se deben utilizar de la mejor forma posible las oportunidades de financiación, el apoyo y las redes que las diversas agencias y organismos públicos y privados puedan proporcionar.

Por otro lado, no hay que olvidar elementos como la competitividad y la innovación, por eso es importante dar más valor a los conocimientos técnicos, al talento, a la calidad y a los buenos productos que las empresas son capaces de ofrecer, además de la imagen de marca.

Si las empresas no desarrollan estrategias a largo plazo para hacer frente a todas sus operaciones internacionales, es poco probable que puedan seguir siendo competitivas por mucho tiempo. Sin embargo, deben asumir que no podrán hacer negocios en mercados emergentes de la misma manera, las características de mercado varían mucho de un país a otro. Asimismo deberán ser conscientes de la necesidad de un tiempo de preparación y asimilación, y de saber gestionar los plazos de forma realista y perseverante.

Por lo tanto, para poner en marcha una nueva estrategia internacional, las empresas tienen que cambiar la mentalidad, dejando a un lado la actitud de ir a vender fuera sólo para sobrevivir y porque ahora aquí las ventas han bajado, sino para conseguir un cambio estructural que les posibilite no sólo mantenerse sino crecer y seguir cambiando al ritmo de las nuevas relaciones comerciales globales.

 

 

 

 

 


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