Atrapados en la infelicidad del trabajo

Por: Mercedes Romero

¿Te gustaría que tu empresa se preocupase por ti? Y por supuesto, me refiero a nivel personal, porque estoy casi convencida de que a nivel profesional ya se ocupa de ello.
¿Te gustaría que alguna vez te preguntaran cómo estás hoy? A mí personalmente, me encantaría saber que a alguien le interesara conocer el motivo por el que un día cualquiera traigo “esta mala cara al trabajo” o “actúo de determinada forma”.

Siempre me he preguntado si las empresas son conscientes de si su gente es o no es FELIZ. Porque, ¿cómo beneficia a las empresas el que su gente esté bien? ¿Cuánta gente vive atrapada en la infelicidad de su trabajo?

Estoy convencida de que en algunas organizaciones bastaría con mirar a la cara a la gente, ver cómo interactúan con sus compañeros o simplemente observar cómo se relacionan con sus jefes para saber qué se cuece allí.

Estoy segura de que, lo que mejores resultados tendría en términos de bienestar, sería preguntar directamente a la gente, para por supuesto, luego, tener en cuenta sus explicaciones y argumentos y llevar a cabo determinadas medidas contra esa insatisfacción laboral. Porque resulta más que evidente, que cuando uno no es feliz en su trabajo, eso se refleja en términos económicos para la empresa, y lo peor, se contagia a la vida personal, porque ¿a quién no le ha pasado venir cabread@ del trabajo y pagarlo con su pareja a la mínima de cambio?

Y es que cuando uno no es feliz en el trabajo, y cuando hablo de ser feliz, no me refiero a estar en modo “flower power” todo el día, que tampoco es eso! Cuando me refiero a gente feliz en el trabajo, me refiero a gente motivada, a gente que acude a su puesto de trabajo en “modo on”, dispuesta a colaborar, dispuesta a proponer, dispuesta a afrontar cambios, dispuesta a relacionarse con otros, dispuesta, en definitiva, a ayudar a otros (eso es para mí, ser feliz en el trabajo).

Pues eso que parece una tontería, preguntar, ya lo hacen algunas empresas españolas, como por ejemplo, Cyberclick, http://www.cyberclick.es/quienes-somos/grupo-cyberclick una empresa de publicidad y marketing online, donde cada día sus colaboradores reciben un correo en el que se les pregunta por su estado de ánimo, y ellos responden eligiendo un color del semáforo: rojo para indicar colapso, amarillo para advertir de que están angustiados y verde para cuando se sienten bien.

Pues, por lo visto, y hay que tener en cuenta este dato, en esta empresa predomina a diario el color verde (será porque a todos nos gusta que otros se preocupen por nosotros).

Esta es su original forma de medir la felicidad global de su equipo de trabajadores, y por ende, medir también su productividad (porque si no lo sabes, o aun no has tomado consciencia de ello, felicidad y productividad están íntimamente relacionadas). Y es que, por algo han ganado durante dos años consecutivos el Best Workplace (http://www.greatplacetowork.es/ ) en España.

Cualquier empresa que se precie hoy en día, sin caer en el postureo, debe y tiene que medir la felicidad de su gente (además de preocuparse por ella), lo dice una convencida del tema, pero también lo avalan varios estudios realizados en universidades de todo el mundo.

Y es que hay un dato incuestionable: Mientras más tiempo pasen las empresas sin prestar atención a su clima laboral, más crecerá el sentimiento de amargura de sus trabajadores, y esto es directamente proporcional al descenso del rendimiento de los mismos. Leía que en EEUU el “síndrome del trabajador@ infeliz” cuesta unos 300.000 millones de dolores en términos de productividad ¡ahí es nada!

En una empresa donde la gente es feliz, las personas están más dispuestas a colaborar, a prestar ayuda y asistencia a otros compañer@s, contagian ésta actitud al resto, de la misma forma que tener al lado 8 horas a un compañer@ tóxic@ también termina minando tu actitud y tu comportamiento, digamos que el buen rollo es contagioso y que no sólo se transmite de tú a tú, sino también a través de intermediarios, es decir, que varias personas pueden establecer un buen ambiente que impregne a varios equipos de trabajo o a más de un departamento.

Vamos, dicho de otra forma, la felicidad es como una gastroenteritis, que se contagia rápidamente (aunque de forma saludable) y que se reproduce con tanta facilidad como los sentimientos de miedo o negatividad.

Hagamos por tanto, un esfuerzo, aquéllos que gestionamos personas, para promover un ambiente u otro, siendo conscientes de cuáles son las ventajas e inconvenientes que tienen tener en plantilla a gente happy o a gente gris.

¿Y qué nos hace feliz en el trabajo? Seguramente la respuesta será diferente en función de las motivaciones de cada uno de nosotros, para algunos será el sueldo, para otros la flexibilidad y para otros muchos, la relación con sus compañeros o el poder conciliar su faceta de padre o madre con su faceta profesional sin tener que renunciar a ninguna parcela, pero básicamente, a los trabajadores los que nos hace felices es el poder sentirnos parte de un proyecto.

Ser feliz en el trabajo es, sin duda, una retribución tan importante como el salario.

¿Cómo conseguir que nuestra empresa sea una empresa feliz?

Personalmente pienso, que una empresa feliz comienza por atraer a gente feliz, gente que se identifique con nuestros valores, por eso, es tan importante dejar de un lado las preguntas envenenadas en nuestros procesos de selección y centrarnos en identificar puntos en común con el candidato.

4 Claves para lograr ser gente feliz en el trabajo

1.Hablar con la gente, preguntarles no sólo por lo que les preocupa y lo que les motiva, y su grado de satisfacción. Y cómo no, actuar en consecuencia, con propuestas prácticas. Hay que cambiar el sentimiento de falta de valoración entre los trabajadores con iniciativas que muestren el reconocimiento hacia aquellos y que evidencien motivación.

2.Las personas que gestionamos a otras personas debemos demostrar un interés verdadero por nuestra gente, ofreciendo más soporte que exigencias; y dejando de un lado nuestro papel ejecutivo y asumiendo un papel 100% de servicio.

3.Ser coherentes con lo que la empresa predica y hace. Decía Gandhi, y es perfectamente aplicable a la organización, que la felicidad se alcanza cuando lo que uno piensa, lo que uno dice, y lo que uno hace están en armonía.

4.Celebrar los éxitos, felicitar a los que hacen “algo” grande, algo positivo, por pequeño que sea su logro, porque eso genera sentimientos positivos y refuerza las relaciones entre compañeros.

Lograr la felicidad en el trabajo no es sencillo, nadie dijo que fuera fácil, pero no lo logra el que no lo intenta. Y tú, ¿te sientes atrapad@ en la infelicidad de tu trabajo?


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