¿Buscar empleo o trabajar para que te encuentren?

Por: Máximo Peñas Bautista

Señoras y señores, por si todavía no se han dado cuenta, nos encontramos plenamente inmersos en un nuevo paradigma, un paradigma en el que el trabajo para toda la vida va dando paso a contratos por proyectos -los profesionales facturan a las empresas o clientes por cada trabajo/encargo realizado-
(aquí posiblemente muchas madres se sienten “descorazonadas” pero es que el trabajo “para siempre” está tocando a su fín), en el que formación -la autoformación- es un valor en auge -algunas de las cosas que te sirven hoy, quizás se queden obsoletas mañana, lo que te obliga a estar en un proceso de actualización constante, atento a las nuevas demandas, sobre todo, en lo que las nuevas tecnologías hace referencia-, en el que el trabajo presencial va dando paso a una mayor flexibilidad -los empleados profesionales que vendemos servicios, hemos optado por la movilidad, y por trabajar en lugares distintos a la oficina en los que se disponga de una conexión a internet-, donde el coworking -varios profesionales compartiendo espacio- y el networking -aprovechar esos espacios para colaborar e intercambiar ideas-, se han ido granjeando adeptos, en el que el conocimiento es el principal valor/capital -en esta economía del conocimiento, tal y como señala Peter Drucker, “sólo tienen éxito quienes se conocen a sí mismos, sus puntos fuertes, sus valores, y cómo lograr sus mejores resultados”-, un paradigma al que habremos de adaptarnos, donde la permeabilidad frente al cambio constante, a la movilidad, a la inmediatez, a la conexión -como rasgos fundamentales de nuestra sociedad líquida (tomando prestado el concepto de “modernidad líquida” de Zygmunt Bauman)- nos posicionará, sin duda, en el punto más alto de nuestra “escalera” de la empleabilidad, frente a aquellos que se resistan u opten por el inmovilismo.

Y, en cuanto a lo que se avecina, lo mejor es ir tomando conciencia de que: los títulos -y la titulitis-, darán paso a la primacía de las competencias; la crisis del talento se va a agudizar -el trabajo que pueda desempeñar “cualquiera” se pagará menos-; las profesiones serán de corta duración y, muchas de ellas, no las conocemos -el 80% de los estudiantes de secundaria trabajarán en profesiones que aún no existen-; la automatización irá cobrando peso -según un estudio del Banco de Inglaterra, profesiones como teleoperador o administrativo, no precisarán de personas para llevarse a efecto-; la empleabilidad será un valor en alza -se ha de ir potenciando, para mantenerla en niveles que me permitan adaptarme, de manera rápida, a los cambios laborales que, con toda seguridad, habré de enfrentar-; la digitalización será condición sine qua non para trabajar -aquellos que no se adapten, los ”poco digitales”, lo van a tener más complicado-; la demanda de empleo tenderá hacia la creatividad, ocio -tendremos más tiempo-, personas mayores -viviremos más-, lo que nos obligará, cuando menos, a reciclarnos.

Pues bien, ante este nuevo dibujo, ¿por qué continuamos utilizando estrategias de búsqueda de empleo “tradicionales”?, ¿por qué depositar toda nuestra confianza en el currículo 1.0?, ¿por qué perder oportunidades limitando nuestra presencia en red sólo a portales de empleo?,… Las respuestas son muchas y variadas -tantas como lectores, cada cual tendrá las suyas-, pero no nos vamos a quedar en ellas, vamos a tratar de salir ampliar nuestra zona de confort, vamos a optar por una serie de tips muy vinculados al concepto de Marca Personal, más cercanos a que “te encuentren” que a la búsqueda de un empleo propiamente dicha.

El trabajo ha de encaminarse a dejar huella, sello, marca, en la mente -y en el “corazón” de los demás. Si tú no lo haces, otros(s) lo hará(n) por tí. Mejor tener el control y que, aquello que se diga, que la etiqueta que se te asocie, esté en sintonía con lo que nosotros queremos que se piense sobre nosotros.

●Lo anterior -el dejar Marca- precisa de un plan, de un proceso -más conocido como Personal Branding- que ha de llevarte a que te asocien con un servicio, con una propuesta de valor, en definitiva, se trata de pasar de simple conocido a ser reconocido en nuestro campo, área o materia.

El plan ha de comenzar por una fase de autoreconocimiento, por averiguar qué imagen proyectamos, a fin de aproximarla lo más posible a aquella que realmente queremos proyectar.

●Establece objetivos -mejor por escrito, funciona mejor-, encamina tu labor a lograr una posición de relevancia en tu sector, área o materia. Permítete soñar, piensa en lo que te apasiona.

●Piensa en lo que ofreces, en tu producto, en aquello que vendes, en aquello que ganan los que contraten tus servicios. Eres un profesional que vende un servicio, tanto si eres autónomo, asalariado o, en este momento, te encuentras en desempleo.

●Busca tu diferencia -rareza-. Para esto viene muy bien preguntar a los que te rodean. ¿Qué te hace atractivo, diferente, auténtico?

●Ten en cuenta quienes van a ser los destinatarios/clientes, a quién le vamos a vender nuestro producto/servicio.

●Piensa en cómo vas a darte a conocer, utiliza el networking, estrecha manos y, cómo no, aprovecha internet y las redes sociales -son un enorme escaparate y, además, son gratis-.

Prepárate para un camino laborioso, un camino que dará sus frutos -que los dará-, huye de la inmediatez, no tengas prisa, madura tu estrategia, atrévete -sal de esa zona de confort, dale la espalda al miedo-, piensa que nunca es tarde para empezar -nuestra vida laboral está destinada a alargarse cada vez más-, apuesta por generar confianza, congruencia y autenticidad, y no descartes el emprendimiento y el autoempleo como “soluciones” al inmovilismo del mercado laboral actual.

¿Te atreves a comenzar tu proceso de branding?, ¿crees que esto no va contigo o que sólo es para algunos sectores o profesiones?, ¿estás seguro de que tu empresa nunca va a prescindir de tí? Te animo a que trates de responder(te) a estas cuestiones, mientras tomas consciencia de que actualmente, quieras o no, estás proyectando una marca al mundo y que, el tomar el control sobre ese mensaje que emites, está en tus manos.


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