Según la OIT, el 59% de los jóvenes en la Argentina son asalariados no registrados

Por: Paula Urien

Tres de cada siete no terminan el secundario, tienen enormes dificultades para obtener un trabajo de calidad y poca permanencia en los trabajos; cada año ingresan a la PEA 200.000 personas.

El empleo joven es el tema de la jornada que se lleva adelante hoy propuesta por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en la Argentina. Cada año, son 200.000 aproximadamente los jóvenes que ingresan al mercado laboral, por lo que la creación de empleo para ellos, y que sea de calidad, es uno de los enormes desafíos que enfrenta este país. Hace cinco años que no se crea empleo formal, un déficit que hizo que se incrementara el empleo público a niveles históricos con su consiguiente impacto económico.

El empleo no registrado es también un problema de enorme magnitud ya que, según datos del Ministerio de Trabajo “de cada cinco personas registradas hay tres no registradas. Si se incluye al personal doméstico que no está registrado, se llega al 45%. En el norte argentino por cada trabajador formal hay uno informal”, dijo Miguel Angel Ponte, Secretario de Empleo.

El funcionario hizo hincapié en que los análisis de la Generación X o Y hablan de los jóvenes más favorecidos para entrar en el mercado de trabajo que piden un viernes flexible o fruta en la oficina, pero que hay que hablar de la Generación V, de Vulnerable o E, de Excluídos.

“Tenemos un enorme empobrecimiento del sistema educativo”, dijo. Además, contó desde su experiencia que hace unos tres años un director de escuela le confesó que “tenemos la orden de aprobar a todos”, por lo que “frente a la necesidad de mantener dentro del sistema escolar a las poblaciones vulnerables se corre el riesgo de la falta de perspectivas a largo plazo por el déficit de la formación”.

“Estamos frente a una era posmarxista. El marxismo luchaba contra la explotación de los trabajadores. Hoy directamente no hay demanda y uno de los factores de esta realidad es el sistema educativo. Estamos muy complicados. Tenemos un desempleo estructural con una legislación que no se adapta a las nuevas realidades”.

Empleo joven

Desde el ámbito legal, el Ministerio de Trabajo propone la ley del Primer Empleo, que actualmente está en la comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados y que busca incentivar el empleo juvenil a través de beneficios fiscales para empleadores. También se está trabajando en una reformulación de la ley que ordena las pasantías, ya que, según Ponte, “tiene algunos artículos que hacen que las empresas no incorporen pasantes”. El 90% de los empleadores son pymes.

Nuevamente desde la OIT, Fabio Bertranou, Director del Equipo de Trabajo Decente para el Cono Sur de América Latina de la organización, presentó el informe “Trayectoria hacia el trabajo decente de los jóvenes en Argentina”.

La deserción escolar y la sobreedad en el secundario son dos problemas que enfrentan los jóvenes para después lograr un trabajo formal. Vale recordar que el hecho de que el primer empleo en la vida laboral sea formal lleva a que haya muchas más chances de hacer una carrera dentro de un trabajo de calidad.

En la Argentina, indica el informe, tres de cada siete adolescentes no terminan el ciclo educativo. Entre 2004 y 2012 se registró una reducción de trabajo infantil, pero existe un grave problema en el trabajo adolescente, mayormente informal.

Con respecto a los ni-nis, jóvenes que ni trabajan ni estudian, el informe revela que hay una parte de ellos que en realidad son mujeres que se dedican a los quehaceres domésticos, cuidado de niños y ancianos, tareas que no son remuneradas ni reconocidas como trabajo. “Cerca del 90% de estos jóvenes no completó el secundario y esto es un obstáculo para sus trayectorias hacia el trabajo decente”, dijo Bertranou.

También existe la dificultad por mantener un empleo, lo que se transforma en una alta rotación de trabajos de mala calidad y una enorme inestabilidad.

Otro dato del informe es que los jóvenes están ingresando al mercado laboral más tarde que hace 10 o 20 años. Se trata de una buena noticia si es que demoran el ingreso al mercado laboral para formarse, pero una muy mala noticia si no trabajan ni estudian.

A nivel mundial, “los jóvenes aceptan empleos no solo que no satisfacen sus expectativas, sino que no requieren el desarrollo de sus competencias, lo que significa una enorme pérdida de competitividad para los países”, cerró Pedro Américo Furtado de Oliveira, director de la oficina de la OIT en la Argentina.

Fuente: La Nación


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