El futuro es ahora

Por: Fernando Álvarez

La gran mayoría de nuestros objetivos, pasan por realizar cambios para poder llegar a lograr aquello que tenemos en mente. El cambio nuevamente, aparece como clave que nos va a permitir llegar a nuestras metas.

¿Esos objetivos son tuyos, los sientes como propios? ¿Piensas que puedes conseguirlos? ¿Qué puedes hacer para intentar llegar hasta ellos? ¿Qué sucedería si los consiguieras? ¿Qué pasaría si no los logras?

Si los objetivos no son tuyos, no los vas a sentir como propios. En muchas ocasiones, nos encontramos con personas que vemos que van en una dirección que no es la que realmente querrían, simplemente porque quieren demostrar algo a los demás o a ellos mismos o bien porque su deseo de pertenencia a un grupo les mueve en ese sentido.

Si los objetivos que te planteas surgen para agradar a otros, por mucho que quieras a esas personas, te estarás desviando de tu trayectoria vital, porque cuando sientes la necesidad de demostrar algo a alguien, estás empezando a construir una relación de asimetría, el objetivo deja de ser tuyo y los efectos sobre tu estabilidad emocional pueden ser negativos. La meta debe de surgir para tu crecimiento y felicidad.

La vida se compone de muchas parcelas y en ocasiones, descuidamos algunas de ellas para centrarnos en exclusiva en una parte muy concreta. A veces es necesario hacerlo, porque el entorno nos demanda poner todos los recursos por ejemplo en un Proyecto de trabajo y tenemos que poner todo el empeño necesario para sacarlo adelante. Otras veces sucede con nuestra esfera social, porque tenemos un familiar o amigos que pueden estar pasando por un momento delicado y necesitan de nuestra ayuda. Pero, ¿qué sucede si esto se mantiene de una manera prolongada en el tiempo? Piensa en ello.

El equilibrio entre todas las esferas de nuestra vida, nos va a ayudar a avanzar en todas ellas a la vez y a tener más recursos para solucionar nuestros problemas.

Siente lo que estás haciendo como algo tuyo y propio. En ocasiones, nos encontramos con personas que se mueven, se desplazan en una dirección que no han elegido teniendo la posibilidad de elegir. Intentar actuar para cumplir con las expectativas que nosotros pensamos que los demás tienen de nosotros mismos, nos lleva en muchas ocasiones a no tener claro hacia donde vamos, porque ese camino no es el nuestro.

Establece tus objetivos, los tuyos, tú sabes mejor que nadie qué áreas de tu vida y de tu trabajo quieres cambiar, mejorar o en cuales poner más recursos para llevarte al punto donde te gustaría estar mañana.

Se flexible con tus objetivos. Las metas están para ser replanteadas porque algunas de ellas son a medio y largo plazo, y la situación de partida de hoy no va a ser la misma en la que te vas a encontrar dentro de unos meses. Ser flexible es una de las mayores garantías para poder alcanzarlos

La atención, es uno de los recursos más poderosos que tienes. Tú eliges en qué centras tu atención. Aquello en lo que más piensas se fortalece, los recuerdos o las proyecciones a futuro al ser ejercitadas hace que formen parte de tu presente. Imagínate en situaciones positivas a futuro, proyecta e imagínate en una situación de éxito a futuro. ¿Con qué te conecta aquello que estás pensando?

¿Piensas que puedes lograrlo? El cambio no está definido en el tiempo, las expectativas que tú tienes no están para ser cumplidas, te dan una imagen de lo que tú piensas en este momento pero muchas veces, no somos capaces de ver cuando se va a producir un cambio. El cambio está en ti y ahora. Si realmente has llegado a la conclusión que quieres comenzar a trabajar para llegar a algo que te hace feliz, que te hace crecer, que te acerca a la idea de lo que quieres ser mañana, empieza ahora y desde dentro.

 – Confía en ti. Traslada esa confianza de ti a los demás. Tú eliges en muchas ocasiones quien te acompaña en el camino de tu vida, tus amigos, compañeros, pareja. Rodéate de las personas con las que quieras estar.

Acepta tus emociones. La vida no es de color de rosa pero tampoco es un camino de espinas. Ahí está el equilibrio. Escucha a tus emociones, siempre tienen algo que decirnos y conecta contigo para redirigir tu estado de ánimo a donde te quieres encontrar.

Prepárate para no llegar a donde te habías planteado. A veces tenemos la sensación de fracaso pero no por ello quiere decir que seamos fracasados. Un fracaso supone una oportunidad para aprender, para gestionar esas emociones y para saber ver que seguramente si como decíamos al principio, estamos cuidando el resto de parcelas de nuestra vida, en otras áreas estemos en un buen momento para podernos apoyar en estas áreas para avanzar.

 


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s