Y tú, buscas trabajo o enseñas talento?

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Por: Elena Arnaiz

Es un hecho que los mecanismos de búsqueda de empleo han cambiado. Han cambiado radicalmente y han venido para quedarse.

¿Podemos limitarnos, entonces, a hacer lo mismo que hacíamos hace tres años para buscar empleo? La respuesta es no, y firmemente creo que estamos de enhorabuena, que pese a todo estamos de enhorabuena.

Os planteo estas cuestiones para que comprobéis que mi cabeza aún funciona con cierta normalidad pese a lo que acabo de afirmar, y es que:

  • ¿Existe algo más desesperante que sentarse a esperar a ver qué pasa?
  • ¿Hay sensación que más ahogo produzca que no tener ningún control sobre la situación que nos (pre)ocupa?
  • ¿Se te ocurre algo más desesperanzador que el hecho de que nos planteen que “no hay nada que hacer, sólo queda esperar”?

Esperar… ¿a qué? ¿De verdad tengo que quedarme esperando a que aparezca esa ansiada oferta en ese portal de empleo que cada día consulto a sabiendas de que no va a estar?, ¿tengo que esperar entonces a que la economía mejore?, ¿a qué las empresas se estabilicen y comiencen a invertir en personas de nuevo? Y mientras todo eso ocurre… o no, ¿qué hago?

Pues bien, aquí viene la buena noticia. Podemos tomar las riendas en la estrategia que diseñemos para conseguir empleo. Y esta estrategia ya no sólo se limitará a buscar empleo. Por supuesto que debemos seguir utilizando los canales tradicionales de búsqueda de empleo (envío de candidaturas espontáneas, consulta de portales de empleo, webs corporativas, etc.) con la misma rigurosidad con la que la veníamos haciendo hasta ahora.

La diferencia está en que ahora debemos ocuparnos también de enseñar nuestro talento. Un mundo de posibilidades que nos facilitan nuestro camino al empleo está a nuestro alcance a través de Internet. Tenemos la posibilidad de desarrollar nuestra marca personal a través de nuestra presencia estratégica en redes sociales.

Centrémonos en esa estrategia. La gestión de nuestra marca personal en redes sociales debe estar meditada, valorada y diseñada de forma que podamos evaluar los resultados obtenidos. Quiere esto decir que búsqueda de empleo 2.0 no es abrir cuentas en todas las redes sociales que conozcamos, abrir un blog en wordpress porque si no “no somos nadie” y agregar contactos masivamente en LinkedIn sin ningún tipo de criterio (y sin ningún tipo de utilidad, dicho sea de paso).

Construir oportunidades laborales está en nuestra mano. Debemos mirar hacia fuera, detectar dónde necesitan nuestro talento, quien es nuestro potencial empleador, qué necesita, cuáles son sus expectativas y que dificultades está teniendo para encontrarlo.

Y cuando, tengamos esto estudiado, llega el temido momento de mirar hacia adentro. Debemos analizarnos con sentido crítico (y, por favor, con mucho cariño) y detectar qué necesitamos mejorar (y ponernos manos a la obra) e identificar cual de nuestras potencialidades encaja en mayor medida con lo que nuestro querido empleador está necesitando.

Nuestro talento (aquello que nos apasiona y, además, hacemos muy bien) debe ser envuelto en un vistoso papel de regalo y debemos pasearnos con él, hacernos ver, saber explicar muy bien en qué consiste y, además, lucirlo con orgullo en todas aquellas oportunidades que se nos presenten.

En el medio tradicional nos desenvolvemos con bastante soltura, pero la dificultad radica en que, actualmente, existe otro espacio en el que debemos actuar con el mismo desparpajo.  De lo contrario, estaremos cerrando la puerta a múltiples oportunidades laborales.

Internet y las redes sociales conforman un poderoso canal a través del cual, no sólo podemos (y debemos) hacer nuestra búsqueda de empleo, sino que además, debemos descubrir sus entresijos para ser capaces de enseñar nuestro talento con el fin de generar oportunidades profesionales.

Este proceso pasa por:

  • Conocer las diferentes redes sociales, identificar en cuales de ellas se encuentran tus potenciales empleadores (tu público objetivo) y en cuáles decides estar tú.
  • Saber cuál es el lenguaje más apropiado para cada red y utilizarlo. Porque las redes sociales no son tablones de anuncios en los que colgar mi CV. Exprimir al máximo su potencialidad pasa indispensablemente por relacionarnos, por comunicarnos, por establecer y reforzar­­­ contactos.
  • Dejar de “estar” en redes sociales, para seren redes sociales. Déjate ver. Muestra tus conocimientos, lo que sabes hacer, y sobre todo, tu actitud (tus emociones, tus valores). Marcarás la diferencia.
  • Compartir, compartir y después, compartir.­­ Para tratar de aportar valor a tus contactos.
  • Fomentar la comunicación, la i­­nteracción, el debate. Eso será lo que contribuirá a enriquecer tu marca personal y poner en valor tu talento.
  • En función de los objetivos que te hayas planteado, evalúa en qué medida se están cumpliendo y analiza si tu estrategia está siendo la correcta.

Hablaré más en profundidad sobre el uso estratégico de las redes sociales para conseguir nuestro objetivo profesional en el próximo post y en los talleres que imparto sobre marca personal y redes sociales en Oviedo ­

Y tú, ¿verdad que además de buscar trabajo te centras en enseñar tu talento?


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