Cambios, ilusiones, planes e imprevistos. ¿Esperar o Desesperar?

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Por: Davinia Capote

Hay a quienes les aterrorizan los cambios y hay a quienes, sin embargo, no aguantan siempre lo mismo, algo les pide en algún momento otra cosa. Pero guste o no, los cambios existen.

Es imposible que todo permanezca igual, más bien, es al contrario: todo cambia. Así es la vida, nosotros también cambiamos con lo cual es normal buscar y esperar cosas nuevas. Pero no siempre esas “sorpresas” son tan ansiadas, no es lo mismo un cambio consciente, buscado y trabajado, que algo que llega de improviso sin avisar. Porque además, a primera vista, no nos parece que siempre sean buenos. Posiblemente algunas personas, por esa razón, prefieran, virgencita, quedarse como están.

Pero como decía, no puede ser, a lo largo de nuestro recorrido vamos evolucionando y en realidad sería aburrido estar siempre igual por mucho que nos guste como van las cosas, porque al final de alguna manera es verdad que cansa, se pierde la perspectiva o las ganas. Para ser mejores, tenemos que salir, hacer cosas nuevas y como mucho se oye ahora, salir de nuestra zona de confort. ¿Será ese el miedo de muchos?

En cambio, hay quienes lo tienen claro, la monotonía no enseña nada más, y las novedades pueden darnos un empujón, sobre todo si buscamos nuevas ilusiones en nuestra vida, porque con el tiempo ¿no van desapareciendo con la rutina? ¿Se puede vivir sin ilusiones? Hay quienes no hacen nada, y sólo esperan a que algo pase…

Seguro que deseas algo, tienes algún objetivo que querrías conseguir. Esos son sin duda, los cambios más difíciles, los que uno mismo quiere crear, también pueden asustar, pero al final la satisfacción será mayor. Para ello, normalmente tendremos un plan, por ejemplo, si quieres cambiar de trabajo, empezarás por hacer el mejor currículum que nunca hayas hecho, leerás guías y recomendaciones sobre qué hacer en una entrevista, estarás preparado y confiando que pese a lo que cueste, lo lograrás. Algún día llegará, ese cambio de trabajo, de oficina, de compañeros o incluso de ciudad. Pero tampoco es bueno desesperarse, todo tiene su tiempo, aunque los tiempos no suelen coincidir casi nunca con nuestras ansias, por lo que hay que tener confianza, empeño y mucha paciencia, siempre.

Pero también los planes pueden salir mal o de manera, diferente, es decir, como no lo esperabas, eso a veces da más miedo. Pensabas que sería una cosa y te vas dando cuenta que, no es lo que tenías en mente (cuidado con lo que deseas porque a veces se puede hacer realidad). En esos casos, es bueno plantearse o intentar analizar el porqué de todo eso, cómo hemos llegado hasta aquí, y ya que estamos, aprender de la experiencia, como sea, puesto que nos ayudará de una forma u otra a largo plazo, aunque ahora no sepamos verlo.

Y si no estamos esperando que pase nada pero de repente pasa, ese imprevisto que trastoca nuestro mundo controlado, puede sumirnos en un ataque o ponernos delante un reto. Sabemos bien que, llegan imprevistos a nuestra vida que lo cambian todo y nada vuelve a ser como antes. Nos debatiremos entre la tristeza, la nostalgia y cierta rabia, cuando en realidad es fundamental la aceptación y pensar con lógica ¿cuál es el mejor modo de superarlo? ¿podría llegar a estar incluso mejor que antes? Aquí también entra en juego otro concepto muy mencionado actualmente: la resiliencia. Si no sabes bien qué es, míralo en Google (se te quedará más en la cabeza si lo buscas tú), lee cosas, aprende y sé resiliente, es la mejor manera de afrontar lo que nos llega.

Pero, ¿puede ser peor querer que cambien las cosas y que no pase nada? Puede ser frustrante, ver cómo se suceden los días, que todo pasa igual, que nada cambia (suena a canción triste) y miras a tu alrededor viendo como los demás se mueven deprisa y evolucionan, y tú permaneces, sin más ¿cuál es el propósito? Da la sensación que por mucho que te esfuerces y por muy paciente que seas, tú no puedes hacer nada. ¿Qué pasa cuando uno mismo no puede cambiar lo que quiere cambiar? Al final te invade la desesperación y te carcome la resignación, sientes que te hundes en arenas movedizas, bueno, ni siquiera te hundes, sólo estás ahí, como siempre, estancado.

Pues mira, es el tiempo de pensar, de saber qué quieres, y si estás seguro que no quieres seguir igual, mirarás y buscarás una rama a la que agarrarte, aunarás más fuerzas para salir adelante, piensa un plan b (como McGyver). Además algo está de tu parte, nada es inmutable, así que tienes esa ventaja, transforma tu energía y ¡cambia!



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