¿Quién es tu Director de la Felicidad?

La moda viene de Estados Unidos pero ya se está extendiendo por otros países europeos, la de nombrar en las empresas un Director de Felicidad o Chief Happiness Officer (CHO), para incrementar el compromiso, la confianza, la motivación y el rendimiento de los colaboradores en base a posibilitar y desarrollar experiencias de felicidad en el trabajo.

 

Aunque hoy no quiero hablar del mundo de la empresa, sino del mundo personal, el de cada uno de nosotros. Como dice mi admirado Héctor Trinidad en su obra “Cambia…para Cambiar el Mundo”, el mundo cambiará cuando nosotros cambiemos. Y para preparar nuestro propio cambio deberemos empezar un camino de autoconocimiento y crecimiento donde, como dice el autor citado, deberemos ser nuestros propios Directores  de Estrategia, Comercial, Márketing, Producción, Financiero, Compras y Recursos Humanos, en nuestro propio Consejo de Administración. Yo añadiría, con tu permiso Héctor, nombrarme también Director de Felicidad. Luego, ¿qué haría si tomara consciencia de que soy el Director de Felicidad de mi propia vida?

felicidadeClaro que, si trabajara en Google, y tuviera como “buen compañero” a Chade-Meng Tan, sin duda me apresuraba a recibir la formación del Programa de esta compañía denominado “Buscar dentro de ti mismo, que me ayudase a conseguir el desarrollo de mi auto-conocimiento y mi autocontrol. Pero, como he dicho, quiero plantearme qué puede hacer cada uno personalmente, cuales serían las tareas a realizar  para establecer en uno mismo la experiencia de cultivar el estado emocional de vivir en felicidad. Así todo, me voy a basar en lo que el citado trabajador de Google entiende que son los objetivos del Director de Felicidad: “iluminar mentes, abrir corazones y crear paz mundial”.

¿Cómo consigo tener una mente iluminada?. Para ello, lo primero es conocerme, saber qué soy realmente. El punto de partida siempre es darse cuenta, ir incrementando mi autoconciencia; y para ello, practicar continuamente la auto observación (personalmente o a través de la meditación): el curso de mis pensamientos y creencias, mis emociones, mis sensaciones y estados de ánimo, mi corporalidad. Para ir comprendiéndolas, sosteniéndolas, eliminándolas o integrándolas. Así, mirándome con compasión, puedo mantener mi mente  limpia y clara.

¿Cómo consigo abrir mi corazón?. Abriré mi corazón cuando tomé consciencia de que realmente ya soy, entre otras cualidades, felicidad; es decir, tomar conciencia de que todo ser humano es un ser divino. Y así tomé la decisión de mostrarme en eso más auténtico que soy (eso es para mí abrir el corazón), para darme desde ahí, para comunicarme con comprensión y compasión al otro y, desde ahí, establecer las bases de mis relaciones. Y comprender que ya soy felicidad, que ésta ya está en mí.

¿Cómo llegar a la calma y paz interior?. Vivir en armonía interior es una consecuencia de practicar los dos puntos anteriores. Vivir desde dentro, con la aceptación consciente de mis limitaciones que me acompañan en mi trabajo de mejora y superación personal; y me mantiene en el autodominio de respuestas conscientes ante lo que la Vida me va trayendo. Desde mí, buscando el bien de los demás, en la Unidad.

Al final, para gestionar mi propia felicidad he de reconocerme y vivirse desde las creencias de lo que soy realmente, y ser capaz de mantener una frecuencia mayor de emociones positivas que negativas. Porque, como dicen los expertos, hay tres causas que influyen en el grado de felicidad que podemos desplegar:

  • La genética propia.
  • Las circunstancias y situaciones que nos tocan vivir.
  • Las respuestas conscientes personales. Es decir, las creencias que sustentamos y lo que hacemos intencionalmente para ser felices.

Si el primer factor es el que tiene menos relevancia relativa, el tercero (observar nuestra mente, tomar consciencia) es cuatro veces más importante que el segundo.

Me hace feliz si has llegado al final de esta lectura y te ha aportado algo para tu propia reflexión y, en cualquier caso, me alegra haber podido escribir estas líneas. Y termino a modo de resumen  con una conocida frase: “no es el éxito el que conduce a la felicidad, sino la felicidad la que conduce al éxito”.

 Libro citado de recomendada lectura #CambiaParaCambiarElMundo

 


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