Lo crítico en un proyecto de autoempleo

Estas líneas van dirigidas a quién está pensando en pasar del desempleo al autoempleo. Y lo hago para pedirte que antes de dar el paso te plantees la pregunta crítica previa a iniciar un proyecto de autoempleo.

En realidad, tendrás que hacerte muchas preguntas, reiterativas, y estimar infinidad de veces los ingresos y gastos de tu actividad empresarial. Vas a ser empresario (muy pequeño, pero empresario), vas a emprender, a exponerte a riesgos, y antes de asumirlos debes conocerlos y valorarlos. Pero hay una pregunta que es crítica y que da sentido a todas las demás: ¿es VIABLE mi proyecto? Aún más: ¿es viable o estás creando un problema mayor que el desempleo en el que estás ahora?

¿Qué es VIABILIDAD? Que te salgan los números, que los ingresos cubran todos los gastos, incluido un salario para ti. Y además, y esencial: que con el beneficio (el exceso de ingresos sobre gastos) puedas devolver el dinero solicitado para hacer la inversión, y recuperar los ahorros que aportaste. Si necesitas pocos años para devolver el dinero de otros y el tuyo algo estarás haciendo muy bien.

Si vas a ser viable, ésa es la gran pregunta, y de la respuesta obtenida depende que sigas adelante con el proyecto o lo descartes.

Te recuerdo que todo debe empezar con una IDEA, ésa que te ronda en la cabeza y que tiene que ver por ejemplo con una capacidad tuya o con tus conocimientos, y que podrías desarrollar para satisfacer necesidades de otras personas generando un salario para ti y ojalá un beneficio.

Esa idea suele manifestarse en una VISIÓN (te ves haciendo eso que incluso te gusta, que crees que te daría para vivir, hasta imaginas las caras de tus clientes) y en una META (te ves posicionado en un nicho de mercado, con unas ventajas competitivas sostenibles, siendo reconocible para tus clientes, y con un cierto tamaño).

¿Esa visión y esa meta son factibles? ¿Son alcanzables con tus recursos? ¿Cómo vas a ir desde tu situación de desempleado hasta esa meta? Necesitas un PLAN DE ACCIÓN que, por encima de todo, debe ser COHERENTE.

Para tratar de verificar la coherencia (un gran pilar de la viabilidad) debes hacerte gran número de preguntas, y por cada una tendrás varias respuestas que te llevarán a distintos resultados de viabilidad. Te aseguro que aquí sobran los optimismos: aplica aquello de que “al cocer todo mengua” o “la mitad de la mitad”. Sinónimos de andar por casa de los análisis de sensibilidad.

Me encantaría hablarte del plan de negocio, citar conceptos y términos ad hoc, pero en aras a la brevedad lo dejo para otra ocasión y me vuelvo al origen y esencia de estas líneas.

Después de tantas preguntas, ¿sigues obteniendo un salario digno para ti y sigues generando un beneficio con el que vas a devolver las deudas contraídas? Tendrás respuestas que a veces son SI y otras veces son NO.

Te voy a dar una causa muy común por la cual la respuesta es NO, para que huyas de ella: una estructura de empresa ineficiente, costosa, pesada y que termina siendo lesiva, cuando la estructura podría ser más ligera. Huye de los costes fijos excesivos. Por ejemplo: para qué instalar un local u oficina si puedo trabajar desde casa, en un vivero o en un coworking. Ventajas que tiene ser moderado en la inversión en activos fijos y en la reducción de costes fijos mensuales: no necesitas pagar tanta inversión en instalaciones, equipamiento, mobiliario… no necesitas ir a un banco o a un amigo a pedirle pasta (ojo, la hay que devolver mes a mes), te evitas arrendamientos. Eso que te quitas cada mes te permite ir, comercialmente, con precios más ajustados, ser más competitivo y, por tanto, generar más repeticiones de clientes y prescripción de estos a otros potenciales.

No apoyes tus inversiones tanto en el capital (si lo tienes mucho mejor) como en el conocimiento (puede ser una buena ventaja competitiva).

Nada más lejos de mi intención que desanimar al futuro emprendedor: todo lo contrario. Sé valiente y asume riesgos, PERO CALCULADOS. Estudiarlos hasta que tengas claro qué hacer para salir adelante, y ten planes B por si acaso. Si te hiciste muchas preguntas y te las contestaste razonablemente, ¡triunfarás!