El ocaso y muerte de la ética de trabajo

Hemos modificado profundamente el significado del trabajo en nuestra sociedad posmoderna.

La ética que fue desarrollada para atraer a los trabajadores artesanales hacia las fábricas como resultado de los procesos de revolución industrial del siglo pasado se desvanece en nuestros tiempos actuales y es reemplazada por imágenes difusas, cambiantes y holográficas. El trabajo actual es estético.

¿Qué es el la ética de trabajo y porqué está en vías de extinción? La ética de trabajo moderna tenía pilares discursivos bastante definidos: “Trabajar es bueno, no hacerlo es malo” “Siempre hay que buscar más” “Descansar no es decoroso”. El propósito de esta construcción de significados era recrear en las fábricas, bajo la vigilancia de los patrones, el compromiso propio del trabajo artesanal que se caracterizaba por la disciplina, incondicionalidad y pasión con la que el artesano elaboraba su arte.

Bajo el argumento de “trabaje o muera (metafórica y literalmente)”, las fábricas situaban al trabajo en la cúspide de la superioridad moral respecto de los tipos de vida que llevaban las personas. La promesa de la ética de esta época era que si se trabajaba duro y con esfuerzo se podría conseguir un buen sueldo, estable, que permitía librarse de las preocupaciones de la vida cotidiana. Por cierto, que esta promesa se cumpliera era otro tema.

Hoy nuestro trabajo está determinado más por la estética del consumo que por la ética del trabajo de las revoluciones industriales. En este escenario la identidad es reemplazada por la imagen, la estabilidad por la incertidumbre, el compromiso por la flexibilidad y el trabajador por el consumidor. El trabajador estético-consumista se explota a sí mismo para proyectar una imagen que está determinada por una definición contemporánea de éxito que se encuentra vacía de contenido pero plagada de imágenes estereotipadas.

El valor de la imagen, azuzado por la publicidad, el marketing y los medios de comunicación, pone en el centro a las apariencias por sobre los hechos y al deseo como un fin en si mismo. Parafraseando a Baumann: “deseamos seguir deseando”. En las redes sociales, en el tipo de puestos de trabajo que se busca por los profesionales de hoy y en el tipo de relaciones sociales que se establecen, el consumo y la imagen son elementos determinantes.

Quizás por ello es que hoy más que nunca los jóvenes emigran rápidamente de las empresas si las promesas de ser jefes o de satisfacer sus necesidades (sean cuáles sean) no son cumplidas en el corto plazo. Quizás por este motivo es que el sobreendeudamiento es uno de los padecimientos del trabajador estético. Es posible que esto se relacione con la crisis de sentido del trabajador actual. Quizás está aquí una de las explicaciones al fracaso por la cruzada de asociar felicidad a productividad y las impresionantes tasas de descontento con el trabajo actual de miles de profesionales.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s