El autoperfeccionamiento de la carrera profesional

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Por: Rafael Cerviño Forján

Desde los años 70 del pasado siglo, las empresas se han preocupado por diseñar programas que les permita contar con un capital humano dotado de las competencias, habilidades y conocimientos necesarios para favorecer su crecimiento y la adaptación a un entorno cada vez más competitivo. Son los programas de desarrollo de la carrera profesional, que han pretendido genéricamente dos objetivos:

1.- Mejorar el rendimiento actual del trabajador en su puesto.

2.- Preparar a los mejores candidatos para futuras tareas ligadas a la promoción.

Las empresas, como sistemas abiertos y permeables a su entorno, no estaban tan preocupadas por el desarrollo de sus trabajadores, cuanto por la mejora de su competitividad y rentabilidad. Sin embargo, la progresiva flexibilización del mercado laboral, la globalización y la virtualización de los entornos de trabajo, ha permitido un cambio tanto de las estructuras organizativas como del rol asignado al trabajador. Esta conjunción ¨cósmica¨ ha propiciado, de un lado, la progresiva modificación del sistema de organización de los trabajos. Han desaparecido en gran medida los sistemas jerárquicos de control-supervisión, y han emergido sistemas de participación colaborativa en la producción y ejecución de bienes y servicios. Emergen los equipos de trabajo, con trabajadores menos dependientes de las tareas y más enfocados a una ocupación global, interactiva y decisoria.

Por último, debemos reconocer la existencia de un cambio paradigmático en el contrato que vincula a trabajador y empresa. Desde los años 80 del siglo XX, se ha ido configurando un sistema de relaciones laborales basado, no en la existencia de puestos de trabajo indefinidos, fundamentados en una jornada completa y tareas definidas, sino en la existencia cada vez más importante de trabajos temporales, jornadas de trabajo parcial y ocupaciones polivalentes y multifuncionales.

El empleo para toda la vida ha muerto, y el trabajador, lo quiera o no, debe prepararse para adaptarse a los nuevos tiempos. Por ello emerge el concepto de empleabilidad, es decir, la capacidad del trabajador para conseguir y mantener un puesto de trabajo, obligándose a mantener actualizado su bagaje de competencias, conocimientos y habilidades técnicas.

Todo este sistema de relaciones laborales, avalado por las sucesivas reformas legislativas nacionales y directivas europeas en materia laboral, ha propiciado que el trabajador se fuerce a ser protagonista de su propio destino, asumiendo una responsabilidad personal en su propia formación y desarrollo profesional, y es en este contexto donde debemos interpretar el desarrollo y afianzamiento de los programas de desarrollo de la carrera profesional.

Muy bien. Visto el panorama, ¿qué pasa con las personas desempleadas?

En mi opinión, el autoperfeccionamiento es tan importante como el perfeccionamiento estructurado bajo el prisma de programas de empresa.

El no querer quedarse descolgado de un sistema dotado de tanta capacidad de presión, exige del trabajador, empleado o no, una actitud proactiva, de planificación, diseño y ejecución de su propio plan de desarrollo. La misión, principalmente del desempleado, es la de crecer profesionalmente para ser atractivo a la Industria. Analizar su entorno laboral, sus características personales, sus puntos fuertes y débiles, y trabajar para desarrollar aún más los primeros, minimizando los segundos.

A modo de ejemplo, os propongo ahora una serie de pautas de acción generales, procedimientos operativos relacionados con una actitud general de adaptación al entorno laboral, y ello desde dos ópticas.

1.- El desarrollo y crecimiento profesional del trabajador, esté o no empleado.

2.- La promoción del trabajador en la Empresa.

Para el desarrollo y crecimiento profesional

1.- Diseña tus propios objetivos profesionales, una declaración de intenciones que te lleve a delimitar en qué empresas y con qué roles te gustaría desempeñarte.

2.- Responsabilízate de tu propio crecimiento profesional, evaluando constantemente el mercado y los requerimientos de la Industria.

3.- Focalízate en tu propio crecimiento profesional, independientemente de tu situación de actividad momentánea. Estás en un proceso continuado de búsqueda de la excelencia en tu área de actividad.

4.- Prioriza tus relaciones laborales, fomenta el networking especialmente con aquéllas personas que ocupan puestos relacionados con tus intereses profesionales. Acepta sugerencias.

5.- Proponte objetivos razonables y alcanzables. Los grandes resultados suponen la superación de peldaños intermedios.

6.- Invierte recursos en ti mismo y en tus intereses. Es una carrera de fondo, llena de obstáculos e incertidumbres, que puede conducir a frustraciones y abandonos. No dejes de hacer lo necesario, paso a paso, construyendo tu presente de cara al futuro.

Para la promoción en la Empresa

1.- Las capacidades interpersonales son clave para promocionarse en la empresa: escucha activa, participación, colaboración en línea, fortalecerán tu rol.

2.- Establecimiento de los valores y prioridades acordes con la misión, visión y cultura de la organización.

3.- No plantees problemas, ofrecer soluciones es lo que te convertirá en un colaborador valioso.

4.- Intégrate en el equipo de trabajo. No intentes protagonizar los logros individualmente, resalta el trabajo del grupo.

5.- Orientación al cliente. Toda interacción en la empresa debe ser analizada como un intercambio con nuestro cliente, interno o externo. Nuestra máxima preocupación debe consistir en alcanzar el conocimiento de las necesidades de nuestro cliente i, para poder satisfacerlas.

6. Actúa siempre como si lo que estás haciendo fuera de máxima importancia, aunque no siempre fuera así. Las actitudes negativas de abandono, frustración o apatía constarán en tu debe. Afianza el entusiasmo en tu trabajo cotidiano, lo que incrementará la percepción de que eres un colaborador corporativo.

No lo olvides. Tú eres el protagonista de tu destino profesional. No es cuestión de suerte o azar. La progresión y el crecimiento profesional dependen en gran medida de tus competencias, tu esfuerzo y tu constancia. El trabajo cotidiano te traerá las oportunidades debidas en el contexto apropiado. Trabaja entonces para estar correctamente equipado con los recursos necesarios.

Un cordial saludo.


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