Soy más que mi diagnóstico – Programación Neurolingüística en salud –

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Por: Julia Bremner

Somos y existimos en un sistema cuerpo-mente-emoción, tanto las experiencias que catalogamos positivas como las negativas provocan en nosotros estados que comprenden esos tres elementos, así que no debería extrañarnos el efecto que este mismo sistema experimenta una vez que algo en nuestra salud se compromete de alguna forma.

Todo ese perfecto equilibrio fisiológico al que conocemos como salud puede pasar por alto hasta que nos enfrentamos a un diagnóstico, y es que hasta los cuadros más agudos representan algo en nuestra vida. Hoy me enfocaré en el paciente crónico, ese que es diagnosticado con un padecimiento que lo acompañará por mucho tiempo, en muchos casos de por vida, con la promesa médica de tener “un mejor estilo de vida”.

Cada avance de la medicina convencional ha buscado la manera de contraatacar padecimientos, desde los más legendarios hasta el emergente producto de los cambios en nuestro estilo de vida. Y es también con esta evolución que cada vez con más frecuencia los profesionales reconocen la importancia del manejo interdisciplinario de estos pacientes.

Y es que siendo el fin mejorar el estilo de vida de estas personas, en la gran mayoría de los casos se apuesta a motivar al paciente a seguir las recomendaciones, haciéndoles saber todas las posibles consecuencias negativas a su salud que no hacerlo podría traerles. Y es que ¿a quién no le atemorizaría pensar en ceguera, amputaciones, “órganos dañados”, recaídas u hospitalizaciones?, por nombrar algunas. Si bien es cierto que todos los casos se manejan diferente, a grosso modo se apuesta a que el paciente esté bien enterado de lo que no quiere más que de lo que si quiere, lo que significa que de poner en práctica lo que le sugieren sería basado en el miedo y la incertidumbre lo que difícilmente resultará en satisfacción y plenitud.

Es ahí donde el diagnóstico empieza a enmarcar todas las escenas de sus vidas como los límites que le permiten o no hacer determinadas cosas, esto a su vez puede ocasionarles mucha frustración e inclusive llegar de manera “inconsciente” a revelarse ante todas las prohibiciones que su condición ya adoptada como parte de ellos les impone, esto se da porque su enfoque está en la enfermedad más que en la salud. Un ejemplo de esto lo tenemos cuando hacer ejercicio, eliminar malos hábitos como el fumado o tener una mejor alimentación se puede tornar para estas personas en “una pena por pagar” desde que soy… hipertenso, diabético, o desde que estoy deprimido.

Es ahí donde la Programación Neurolingüística (PNL) puede realmente marcar la diferencia para estos pacientes, fundamentalmente dotándolos de recursos personales que los empoderen de su salud, convertirlos en fieles y entusiastas protagonistas en el mantenimiento de este sublime equilibrio.

La manera como cada paciente ve su condición, los significados que le da y como actúa, literalmente define su salud. En un inicio es imprescindible reencuadrar con ellos la situación actual, dotándolos de poderosos significados como pueden ser: libertad para vivir, tranquilidad, tiempo, familia etc, llevándolos a determinar a donde quieren llegar y aún más importante PARA QUE quieren llegar ahí, como esto es importante para ellos, de que manera lo van a lograr y que necesitan. En ese momento trasladamos el enfoque desde la enfermedad y lo que queremos evitar hacia la salud que quisieran transformar, para disfrutar de los nuevos y altos significados que ella representaría.

En muchos casos las personas no saben ni por donde empezar y más aún si no acostumbran vivir con hábitos que realmente le sumen a su salud , cobrando más importancia lograr por medio de la PNL apoyarlos y llevarlos a modelar las estrategias de aquellas personas que han alcanzado en excelencia lo que ellos necesitan, mostrándoles el camino, catalizando el proceso de incorporar esas estrategias a su vida y conduciéndoles a convertirse en casos de éxito en el proceso de transformación que la PNL significa.

Una vez que como pacientes logremos equilibrar y re-direccionar nuestro enfoque, seremos dueños de nuestra felicidad creando conscientes de lo que queremos ser: personas vivaces, alegres, tranquilas etc, con un diagnóstico que nos acompaña y nos ha impulsado a alcanzar cosas nuevas, a pensar y ocuparme de mi salud cumpliendo realmente ese propósito de tener una mejor vida.


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