Especialización o polivalencia … ¡esa es la cuestión!

¿Es mejor tener un perfil especializado o ser multitarea?

La duda sobre si las empresas prefieren a trabajadores polivalentes o a especialistas está sobre la mesa. La preferencia a la hora de contratar empleados con un perfil u otro depende de muchos factores. Lo importante es conocer cuál es nuestro perfil y sacarle el mayor partido posible.

El trabajador orquesta: la polivalencia

A los perfiles polivalentes muchas veces se les conoce como los “trabajadores orquesta”. Pueden desempeñar con éxito funciones muy diferentes y realizar tareas que poco o nada tienen que ver entre sí.

La situación económica que han atravesado muchas empresas ha propiciado que, en multitud de ocasiones, se busque un “chico/a para todo”, alguien que sea capaz de cubrir varios trabajos diferentes cuando sea necesario. Es decir, se ha tendido a buscar a trabajadores que estén dispuestos a realizar tareas que no estuvieran dentro de sus funciones iniciales. Y no sólo que estuvieran dispuestos a hacerlas, sino que además las realizaran con la suficiente calidad y agilidad.

Este perfil polivalente es un recurso utilizado por muchas empresas para poder “hacer más con menos”. Seguro que todos conocemos a alguien que cumple funciones diferentes dentro de su trabajo. Por ejemplo, una recepcionista, administrativa y comercial a ratos.

Generalmente, cuando el entorno es cambiante y se requiere una gran capacidad de adaptación y aprendizaje de nuevas funciones, las empresas suelen demandar perfiles generalistas que puedan abarcar diferentes funciones. La polivalencia puede ser funcional o sectorial, lo importante es que el trabajador polivalente sepa desenvolverse en diferentes entornos.

Los perfiles polivalentes se caracterizan por tener nociones básicas sobre diferentes áreas y materias, pudiendo profundizar en ellas una vez comiencen a desempeñar diferentes tareas. Además, estos trabajadores tienen competencias personales como flexibilidad, capacidad de aprendizaje, adaptación a entornos cambiantes, proactividad, etc.

Si la “cultura de la multitarea” está instaurada en la empresa, es aconsejable:

  • Evitar sobrecargar de trabajo a los empleados. Una cosa es ser capaz de desempeñar varias funciones y otra muy distinta es asignar más tareas de las que una única persona pueda hacerse cargo.
  • No centrar todas las tareas clave de la empresa en una única persona (¿y si enferma? ¿y si abandona el trabajo?).
  • Es preferible crear equipos multifuncionales que asuman diferentes funciones. Estos equipos son más aconsejables que delegar paquetes de funciones diferentes a distintos trabajadores.

El experto: la especialización

Aunque la capacidad de ser polivalente está muy bien valorada por la mayor parte de las empresas (desde los puestos de base hasta el área técnica o los cargos directivos), es cierto que siguen siendo necesarios (¡y mucho!) los perfiles especializados.

En ocasiones, los especialistas suponen una ventaja competitiva en muchas compañías. Estos profesionales tienen un conocimiento muy profundo y focalizado en su área, lo que les hace verdaderos expertos, pudiendo desarrollar sus tareas con altos niveles de calidad y de la manera más eficiente posible.

Generalmente, los especialistas son más productivos y tienen mejores resultados, ya que se centran en una única tarea. Por su lado, los empleados orquesta van cambiando de tarea y/o funciones continuamente, lo que puede disminuir su rendimiento, además de generar estrés.

Aunque contratar trabajadores polivalentes tiene diferentes ventajas (ahorro de costes, flexibilidad, adaptación a diferentes entornos, etc.), incorporar a especialistas en la plantilla presenta grandes beneficios:

  • Se cuenta con la visión del experto, lo que da una mayor profundidad a la hora de realizar determinadas tareas.
  • Se aumenta la probabilidad de identificar procesos que puedan ser mejorados.
  • Se consigue una ventaja competitiva al aumentar la calidad y el valor de los procesos.
  • Se aumenta la productividad y se mejora el rendimiento laboral, al poder focalizarse y no tener que atender a diferentes tareas y/o roles.
  • Existen tareas que sólo pueden ser realizadas por personas con un nivel de especialización muy elevado.

¿Es mejor tener un perfil de especialista o polivalente?

Depende de diferentes factores: la compañía y su cultura, el puesto a desempeñar, el momento de la contratación, el volumen de trabajo, la situación de la empresa, etc.

Lo importante es conocerse a uno mismo, evaluarse y valorarse. Y después, vender muy bien nuestro perfil.

Si eres especialista en un área, pero no podrías desempeñar otras funciones relacionadas, deberás destacar tu perfil de experto, la profundidad de tus conocimientos, tu formación especializada y tu dilatada experiencia en ese ámbito. Especialmente en los puestos técnicos, la especialización suele ser una característica muy valorada en los procesos de selección.

Si, por el contrario, no eres un verdadero especialista en un área concreta pero puedes desempeñar diferentes tareas con agilidad, esa es tu fortaleza y  debes enfatizarla en tu búsqueda de empleo. Si en tu currículum aparecen muchas experiencias que no tienen relación entre sí, conviértelo en una virtud: eres un todo terreno.

 


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