¿Puedes resistirte? Autocontrol y Empleo

“Si te conquistas a ti mismo, conquistarás el mundo”. Paulo Coelho.

Algunos gurús de la motivación y la publicidad nos ofrecen las claves para alcanzar el éxito. Pero no cualquier éxito. El mejor. El éxito inmediato.

“Cómo tener unos dientes blancos en quince días”. “Pierde cinco kilos en dos semanas”. “Consigue un cuerpo diez en veintiún días·. “Cómo ser un superventas en sólo siete días”. “Trucos para conseguir seguidores en Twitter más rápido”. Así, cientos de ejemplos más. Lo saben. No sólo ansiamos todo ya, además, queremos que sea fácil. Y no digo que esto no sea legítimo; digo que es engañoso. Si os fijáis en la compra de cualquiera en cualquier supermercado, gran parte del carro está compuesto por productos preparados, listos para consumir: ensaladas empaquetadas, tortillas cocinadas, gazpachos embotellados, sándwiches ya hechos. Nuestra forma de alimentarnos (como de relacionarnos) es sólo una de tantas otras facetas de nuestro modo de vida afectado por la prisa a la que subyace un compendio de variables: la propia industria, el cambio en la estructura familiar, las nuevas formas de trabajo, la publicidad, etc. Esta vorágine diaria en la que vivimos, se traslada también a la búsqueda de empleo.

Para muchas personas, la búsqueda de empleo tal y como la describimos actualmente, como un proceso, es totalmente desconocida. Personas que, por diferentes circunstancias, nunca se han visto en la tesitura de tener que afrontar este tránsito hacia el empleo, ponen el grito en el cielo cuando planteamos un itinerario de meses, e incluso años, para conseguir su objetivo profesional. Quizás en un primer momento, asientan y se digan a sí mismas que ese trayecto es lo más adecuado. Pero en el instante en que salen por la puerta y llegan a su casa (envueltos de nuevo por la vorágine), se convencen de que todo lo que hemos hablado es pura teoría y que lo que realmente necesitan es trabajar. Trabajar ya. Lo que pasa después, no te sorprenderá ;).

¿Por qué es tan difícil mantener los planes de futuro que nos hacemos? Planes que, en teoría, hemos decidido voluntariamente porque, a medio o largo plazo, tendrán en nosotras un gran beneficio, con los que nos hemos comprometido y que, sin embargo, no somos capaces de llevar a buen puerto. Ir al gimnasio, hacer dieta, dejar de fumar, ahorrar, aprender un idioma, organizarnos mejor… ¿Por qué no somos capaces de cumplirlos? La respuesta es la gratificación inmediata. Elegimos aquellas cosas que nos proporcionan placer instantáneo por encima de aquello que nos lo proporciona a largo plazo. La motivación, la confianza en que podamos lograrlo y, sobre todo, la autodisciplina, son claves en el proceso. Esa es la clave del éxito (entendiendo por éxito, cumplir aquello que nos proponemos, claro está). Y si no me creéis, sólo tenéis que preguntar a Rafa Nadal, a Tamara Rojo, a Mireia Belmonte o a cualquier artista, gimnasta, guitarrista, médico, funcionaria, etcétera, cuántas horas pasan entrenando, practicando, estudiando y a la infinidad de placeres a los que han tenido que renunciar en el arduo camino hasta llegar a donde están.

El autocontrol. La capacidad para resistir y vencer las tentaciones. En otras palabras, la fuerza de voluntad, la gestión de las emociones juega un papel principal y es uno de los primeros factores que debemos abordar en la búsqueda de empleo ya que, siendo uno de los más difíciles de gestionar, es de los que mayor relación tiene con el éxito.

Es mundialmente conocido el experimento que Walter Mischel llevó a cabo, en los años sesenta, sobre la importancia del autocontrol y su relación con el futuro éxito. En el estudio “The marshmallow”, a varias niñas y niños de corta edad se les entregaba una nube dulce (un malvavisco) y se les pedía que eligiesen: podían comerse la nube inmediatamente y sólo obtendrían una, o podían esperar un poco más y conseguirían una segunda. Uno de los aspectos más llamativos, lo que ha sido llamado Principio del Éxito fue que, aquellas niñas que fueron capaces de aguantar y esperar hasta conseguir la recompensa de una segunda nube fueron, transcurridos los años, personas más exitosas, con mejores notas y carreras profesionales más satisfactorias. La habilidad para postergar una gratificación inmediata en pos de la disciplina para construir a largo plazo, que resulta fundamental para vivir en comunidad.

El autocontrol es, sin duda, una ventaja para aquellas personas que lo poseen y practican. Las personas con autocontrol no se dejan llevar por juicios rápidos y gestionan mejor sus problemas personales y sociales. Además, a las personas impulsivas se las juzga por sus explosiones. Poco cuenta lo que hayan estado acumulando hasta llegar a esa situación. Ese hecho las desacredita completamente. Una salida de todo y una condena para toda la vida.

Claro que, como se ha demostrado en otros estudios, la capacidad para controlar los impulsos, la fuerza de voluntad, no es ilimitada. Igual que ocurre con la motivación, el autocontrol se agota y es necesario reponerlo. La fuerza de voluntad funciona como un músculo. Se puede (y se debe) trabajar para ir desarrollándola y poder asumir mayores retos.

Conociendo esta dificultad, puede ser beneficioso contar con alguien que nos ayude a comprometernos (cual monitor de gimnasio), a ser más constantes, mantener la motivación y el compromiso con una misma. Ese es también el papel de las orientadoras. Yo tengo clientes que siendo bastante autónomos en la búsqueda de empleo (lo cuál es el objetivo de la orientación), acuden periódicamente a una cita conmigo por el mero hecho de tener un punto de compromiso externo que les ayude a mantener la motivación y la energía para llevar a cabo los objetivos propuestos. Tener alguien con quien rendir cuentas. También es la razón por la que algunas no vuelven, prefieren no tener que pasar la vergüenza de reconocer que no han hecho nada en todo el tiempo que no nos hemos visto ;).

Así que, no lo dudéis, la búsqueda de empleo ya es, de por sí, un proceso demasiado duro y con demasiadas tentaciones, como para afrontarlo en soledad. Ofertas que, no siendo lo que buscamos, hacen que no pueda salir de mi zona de confort, la rutina, la frustración, no saber decir no… y muchas otras, nos acechan. Las orientadoras estamos a vuestra disposición, también para ayudaros a recargar las pilas, conseguir la energía necesaria para continuar y no darse por vencidas, mantener el foco, recordaros por qué hacéis lo que hacéis y que vale la pena resistir estas tentaciones.

 


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