Cambia el plan, no cambies la meta

Este mes quiero hablaros de la ilusión, de la esperanza, de esos nuevos proyectos que se nos meten en la cabeza y queremos que salgan hacia adelante.

Puede tratarse de una forma de emprender, o de cambio laboral, o de una nueva formación que nada tiene que ver con lo que estás formado o a lo que te dedicas. Puede que estés desempleado y lo que quieres es mejorar tu situación o calidad de vida, o puede que estés trabajando y lo que quieres es hacerte un camino distinto.

Quieres cumplir un sueño, algo que te ronda la cabeza y que hace que estés trabajando más de lo que tu jornada laboral dicta para conseguir lo que pretendes. Haces un sobre esfuerzo para cumplir tu objetivo. Inviertes dinero, tiempo, familia, ocio, etc. y todo porque tienes la premonición de que todo irá bien, irá mejor. Todo porque tienes una idea que quieres moldear y hacerla física y realidad. Todo porque quieres cumplir un sueño.

Lo más probable es que cada vez que tropieces en el camino te preguntes si realmente vale la pena el esfuerzo que estás dedicando a sacar tu proyecto personal. Probablemente cuando estés cansado de trabajar y te pongas con tu proyecto la motivación se desgaste. Si eres desempleado, la inversión que hagas será dura porque no estás en situación de invertirlo todo, tanto que te distanciarás de la familia, tu gran apoyo, para conseguir un poco de tiempo y trabajar duro en tu proyecto a la vez que buscas trabajo.

Llegará un momento en el que intentes abandonar, pero, ¿de verdad vas a dejar de intentarlo? ¿Qué fue de esa fuerza con la que empezaste? ¿Qué fue de ese sueño que llenó tu vida de ilusión y lo cambiaste todo para conseguirlo? ¿Qué fue de esa motivación, esa premonición de éxito? ¿Lo has dejado todo por cansancio? Que yo sepa vida solo hay una. ¿De verdad vas a dejarla pasar sin acabar lo que con tanta ilusión empezaste?

Mira al pasado, seguro algo has avanzado, ¿ves lo errores? Hay muchos ¿verdad? De ellos se aprenden, ¿qué has aprendido de ellos? ¿Has puesto una solución para que estos errores no vuelvan a estar presente? Probablemente has cambiado tu manera de actuar una y otra vez, pero tu derrotismo te incita a que cambies la meta hacia una más rápida y fácil.

No puede ser, ¿para qué vas a vivir ahora? ¿Qué hay ahora que antes no podías compaginar? ¿Quién dijo que el esfuerzo y el tiempo estaban reñidos? Tirar la toalla no es solo debilidad, es perder tiempo, es acabar con tus sueños, es mirar hacia el pasado y ver que no lo has conseguido, es sentirse un fracasado. No digas adiós, di hasta luego, vuelve con ideas renovadas, tómate un tiempo si es necesario para pensar en cómo han ido las cosas, pero vuelve, vuelve con las pilas cargadas y con un cargador que impida que te alejes de nuevo.

Nadie dijo que fuera fácil, pero tampoco imposible. Dedicar una parte de la vida a conseguir algo es probablemente la locura más bonita que hayas hecho. Así que ya sabes, respira hondo, coge fuerzas, mira dónde queda la meta, mira todos los obstáculos que tienes que afrontar, lo más probable es que en alguno de esos llanos surjan más obstáculos. Coge carrerilla y a por ello.

Rodéate de apoyos, rodéate de gente que confía en ti y que puede ayudarte, evita a la gente negativa y que no crea en tu proyecto, seguro que saldrá más de uno que te diga que estás
loco y que no lo vas a conseguir, evítalos, la negatividad es contagiosa.

Y ya sabes, SI ALGO NO FUNCIONA, CAMBIA EL PLAN PERO NO CAMBIES LA META.

Laura Brenes Camacho


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