El momento de la democratización de la Inteligencia Artificial

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Por Anabel Varela, Directora de Estrategia e Innovación de OMD, Compañía especializada en marketing de resultados.

 

“Inteligencia Artificial” (AI), parece ser la última tendencia en boca de todos, pero al igual que ocurre con el “big data”, no es una tendencia que podamos ver de forma aislada y que afectará de forma transversal a nuestra industria.

Durante el evento de robótica “Global Robot Expo”, que se celebraba en Madrid el pasado mes de febrero, se pudo comprobar que los robots ya están aquí.

Los coches autodirigidos, los robots humanoides y los grandes maestros “Go” acaparan la imaginación popular cuando hablamos de IA, pero lo verdaderamente relevante es la forma en que la que se está infiltrando en todo, desde el reconocimiento de voz hasta la entrega de comida rápida, quizás lo que mejor ilustra su silenciosa ubicuidad.

“Amy” es una asistente personal que puede organizar reuniones 24 horas al día; “Liam”, un robot construido por Apple que puede desmontar un iPhone en sólo 11 segundos; Uber lanzó coches autodirigidos por primera vez en Pittsburgh, y hasta han hecho su primera entrega de 45.000 latas de cerveza Budweiser sin conductor. Pero además, Londres y Nueva York ya tienen su propio abogado de AI, “Do not Pay”, en verdad un “chatbot” creado por un estudiante de 19 años que ya ha anulado cientos de miles de multas de tráfico.

Lo cierto es que el área de desarrollo más importante durante el 2016 ha sido lo que se denomina el “aprendizaje automático”, donde los algoritmos crean soluciones analizando datos pasados y luego “aprenden” de ellos. No requiere que las empresas gasten enormes cantidades de tiempo y dinero en programación; en su lugar, los algoritmos se enseñan a sí mismos a resolver tareas complejas.

“Chabots conversacionales”

Si nuestra forma principal de comunicarnos es hablar y enviarnos mensajes, ¿por qué debemos interactuar con las máquinas de manera diferente? Así, la llamada “Economía de la Conversación” parece que se convertirá en una interesante área de desarrollo, incluso (lo más probable) en un cambio de paradigma.

Hay que tener en cuenta que ahora ya tenemos la oportunidad de que los usuarios interactúen con las empresas a través de voz (“Alexa”, “Siri”, “Google Now”, “Cortana”, etc.) y texto (Facebook Messenger, Slack, iMessage, etc.). Pero a medida que los consumidores se sientan más cómodos pidiendo un Uber a través de “Alexa” o una pizza usando “chatbot” en Facebook de Domino’s, exigirán interactuar con las marcas de la misma manera.

Desde el punto de vista de la marca, este paradigma de conversación podría permitirnos volver a tener conversaciones con las marcas, y recuperar una parte de la intimidad que la tecnología nos ha hecho perder.

¿Pero pueden las interfaces conversacionales volver a humanizar la tecnología?

 

La “Sirificación”, o la voz como sistema operativo

Actualmente, la búsqueda por voz representa alrededor del 20% de la búsqueda en dispositivos móviles, y ComScore predice que esto aumentará a un 50% en 2020. Ello conducirá a un cambio en el comportamiento del usuario, en parte porque buscamos de forma más local (“¿Dónde está el restaurante mexicano más cercano?”), aunque la mayor ventaja de la búsqueda por voz es la velocidad: podemos decir aproximadamente 150 palabras por minuto, mientras que, en promedio, sólo escribimos 40 en ese tiempo. Y si bien ahora tener una conversación con “Siri” puede resultar frustrante (a mí, personalmente, “Siri” me odia), sistemas como “Alexa”, de Amazon, “Siri”, de Apple, “Cortana”, de Microsoft, “Viv”, de Samsung y el asistente de Google están mejorando rápidamente.

¿Y si el habla se convierte en la forma principal de interactuar con Internet, cómo evolucionará el modelo de publicidad actual?

Personalización, automatización y analísticas avanzadas

El objetivo de personalizar las experiencias y la comunicación ha existido desde la creación de Internet, y es ahora cuando el aprendizaje automático nos permite hacer realidad ese sueño.

Podremos así crear productos y servicios que aprendan del comportamiento de los usuarios. Y podemos diseñar experiencias de anticipación que tomen decisiones en nombre de los usuarios en base a sus metas, preferencias y comportamiento. Por ejemplo, Netflix recomienda los programas que sabe que cada usuario prefiere. Por su lado, empresas como Uber y GE utilizan la automatización para mejorar la eficiencia operativa con el fin de diseñar mejores productos y experiencias de clientes.

Pero la esencia de la IA es la capacidad de detectar patrones a partir de datos. De forma que podremos utilizar algoritmos de aprendizaje automático para detectar nuevos patrones a partir de datos complejos de las personas, lo que nos permitirá tener una mayor capacidad para sacar conclusiones, y predecir resultados futuros.

Pero además, no debemos olvidarnos de que hay industrias que, gracias a la IA, están evolucionando rápidamente. Es el caso, por ejemplo, de la automoción con la revolución del coche autodirigido, que se encuentra en el umbral de una transformación estructural y conceptual de gran relevancia. De modo que la relación entre el coche y el usuario cambiará profundamente cuando el usuario no conduzca. Si esto ocurre a principios de los años 2020, el coche se convertirá en una plataforma para una nueva generación de productos digitales, servicios y experiencias de los usuarios. Y también es el caso del cambio que se está produciendo en nuestras casas, pues los hogares conectados crecerán rápidamente (un 30% al año sólo en los Estados Unidos, donde el 22% de los hogares tienen hoy en día al menos un dispositivo conectado).

En cualquier caso, en el corto plazo veremos que la Inteligencia Artificial se aplicará en conquistar pequeñas tareas que nos ayuden a tomar decisiones más rápidas e informadas y, poco a poco, irán avanzando hacia la promesa de crear una máquina capaz de imitar cualquier cosa que un humano pueda hacer. Lo vertiginoso no es tanto este frenético cambio tecnológico, sino hacia dónde nos dirigimos: a un futuro no tan lejano en el que la automatización, la robótica y, finalmente, la IA asumirán más y más funciones activas en nuestras vidas, de modo que la toma de decisiones inevitablemente disminuirá.

Y hay que tener en cuenta que entregar el control no significa solamente entregar las actividades mecánicas de la vida diaria, sino que significa también poner en manos de los algoritmos la toma de decisiones (algunas pequeñas y otras más grandes.), y por lo tanto una menor influencia de la publicidad que hoy conocemos sobre estas decisiones. De hecho, en el futuro, la publicidad tratará más de hablar con personas conocidas que con personas desconocidas.

En esa general evolución, en 2017, la Inteligencia Artificial continuará desarrollándose y convirtiéndose en un tema central, tocando a empresas de todos los sectores, y no solamente a las empresas tecnológicas y startups más innovadoras de ciertas industrias. Así como el “digital” pasó de ser una entidad aislada a un término general, la Inteligencia Artificial y el aprendizaje automático comenzarán a tener un impacto considerable en todas las áreas de la sociedad moderna.

 

 

Fuente:  nuevaempresa.com

 


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